Cada café se prepara al momento por personal formado y en máquinas profesionales La Marzocco, mientras el cappuccino se mantiene entre las bebidas más demandadas de la maison francesa.
Un buen café no empieza al apretar un botón. Detrás de un espresso bien extraído, de la textura de un flat white o de la espuma de un cappuccino hay una combinación de producto, técnica y, sobre todo, una persona que sabe cómo trabajarlo.
Ese es precisamente uno de los aspectos menos visibles de la propuesta de PAUL. En sus establecimientos, el café se prepara al momento por baristas formados, que trabajan cada bebida de manera individual, desde la extracción del espresso hasta el tratamiento de la leche y la textura de la espuma.
Y hay otro elemento que los aficionados al café probablemente reconocerán nada más mirar detrás de la barra: todos los establecimientos de PAUL trabajan con máquinas La Marzocco, firma italiana especializada en equipamiento profesional de espresso y estrechamente ligada a la cultura cafetera.
El barista importa
Aunque muchas veces solo vemos la taza cuando llega a la mesa, buena parte del resultado ocurre antes.
En PAUL, preparar un espresso, cappuccino, latte o flat white implica seguir la receta específica de cada bebida y controlar elementos como la extracción, las proporciones o el trabajo de la leche. De ahí la importancia de contar con personal formado detrás de la máquina.
No se trata, por tanto, de un café procedente de una cápsula o de un proceso completamente automático. Cada bebida pasa por las manos del barista, que es quien ejecuta la preparación y mantiene la consistencia entre una taza y la siguiente.
Entre todas las opciones, el cappuccino se sitúa como una de las referencias más demandadas de PAUL. La combinación de espresso, leche y espuma lo mantiene como uno de los grandes clásicos de una carta en la que también conviven espresso, americano, noisette, latte y flat white.
Una La Marzocco detrás de la barra
Para quienes tienen especial interés por el café, el nombre La Marzocco resulta familiar.
La firma italiana se ha convertido en una referencia dentro del equipamiento profesional para espresso, y sus máquinas están presentes en los cuatro establecimientos de PAUL en España.
Su presencia detrás de la barra no es únicamente una cuestión estética. El equipamiento, unido al trabajo del barista, forma parte del proceso necesario para controlar la preparación de cada café y reproducir las características de cada receta.
Así, PAUL incorpora la cultura del café a un universo históricamente ligado al pan, la boulangerie, la viennoiserie y la pâtisserie francesa, haciendo que el café deje de ser simplemente el acompañamiento de un croissant para convertirse en una parte propia de la experiencia.
Del espresso al matcha: una carta que se abre más allá del café clásico
La forma de pedir una bebida caliente también se ha diversificado. Junto a los cafés de siempre, la carta de PAUL incluye propuestas más indulgentes como moka, caramel latte y vainilla latte, además de alternativas como chai latte y matcha latte.
A ellas se suma el chocolate a la taza, disponible también en versión suiza con nata montada, especialmente vinculado al momento de merienda.
Una oferta que permite que las bebidas calientes acompañen diferentes momentos del día: desde el primer espresso de la mañana hasta el cappuccino de media mañana, el café después de comer o una merienda con chocolate y alguna de las piezas de viennoiserie o pâtisserie de la maison.
Porque detrás de una taza aparentemente sencilla hay bastante más de lo que se ve desde el otro lado de la barra: una máquina, una receta y, sobre todo, unas manos que saben cómo prepararla.


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