- «Una escuela libre de bullying no se construye únicamente con normas y sanciones. Requiere trabajar la autoestima, la seguridad emocional, el respeto y la responsabilidad colectiva», explica Eliana Delacour, Project Manager de Sure of Self Forum, que propone un decálogo para prevenir el problema.
- El 14,1 % de los estudiantes españoles afirma que él o alguno de sus compañeros sufre bullying escolar o ciberbullying, según el informe de las fundaciones ANAR y Mutua Madrileña, que también advierte de que la inteligencia artificial interviene ya en el 23,5 % de las situaciones de ciberbullying identificadas.
- Sure of Self Forum: Bullying | Tolerancia Cero se celebrará el próximo 18 de noviembre en el auditorio Rafael del Pino de Madrid.
El bullying y el ciberbullying siguen siendo dos de los grandes desafíos de la convivencia escolar. Preocupa a padres, docentes, a las autoridades educativas y a la sociedad en general, que ven cómo la inteligencia artificial contribuye a incrementar este tipo de abuso.
Para abordar esta problemática, Sure of Self Forum reunirá en Madrid el próximo mes de noviembre a las asociaciones de padres, a profesionales de la psicología y a miembros destacados de la comunidad educativa. Entre ellos, a Eliana Delacour, Project Manager del encuentro, para quien el bullying no puede abordarse desde un enfoque paliativo: “necesitamos escuelas capaces de prevenir, detectar y actuar, pero también de generar un clima de confianza en el que ningún niño tenga miedo de ser quien es o de pedir ayuda».
Con este objetivo, Sure of Self Forum se presenta con diez claves:
- Política de tolerancia cero: Crear y comunicar claramente una política de no tolerancia al Bullying.
Los centros educativos deben contar con normas claras y conocidas por toda la comunidad escolar, así como con protocolos de actuación que permitan responder ante cualquier situación de intimidación, humillación o exclusión deliberada. La primera responsabilidad de los adultos es no mirar hacia otro lado, advierte Delacour.
- Educación en valores y respeto: Fomentar valores como el respeto, la empatía y la solidaridad desde edades tempranas.
Es necesario convertir esos valores en comportamientos cotidianos, como escuchar sin ridiculizar, respetar los límites de los demás o intervenir cuando alguien está siendo excluido. «El bullying no depende únicamente de quien lo ejerce y de quien lo sufre. El grupo tiene una enorme influencia. Debemos enseñar a los espectadores a dejar de ser testigos pasivos y convertirse en compañeros capaces de apoyar y pedir ayuda», explica la responsable del fórum.
- Conciencia y Prevención Activa: Realizar actividades periódicas que recuerden la importancia de prevenir el bullying.
Pueden ser campañas de sensibilización, debates, actividades participativas y proyectos que permitan identificar las señales de alerta. Muy importante en el contexto actual, extender esa prevención a los entornos digitales, donde las agresiones pueden continuar fuera del horario escolar y difundirse con rapidez.
- Desarrollo de la inteligencia emocional: Incluir en el currículo la enseñanza de habilidades emocionales para gestionar las propias emociones y comprender las de los demás.
Habilidades como como el autoconocimiento, la autoestima, la regulación emocional, la empatía y la comunicación asertiva son importantes tanto para quienes sufren bullying como para quienes lo ejercen o presencian. «La inteligencia emocional permite reconocer lo que sentimos, comprender las consecuencias de nuestras acciones y aprender a relacionarnos sin recurrir a la intimidación”.
- Equipos de mediación escolar: Involucrar a estudiantes, como mediadores, y a docentes en la resolución de conflictos menores.
Esta dinámica puede contribuir a resolver desacuerdos cotidianos y favorecer una convivencia basada en el diálogo y la escucha. Sin embargo, Sure of Self recuerda que la mediación tiene límites y no debe utilizarse como respuesta habitual ante el bullying. Cuando existe intimidación o desequilibrio de poder, enfrentar a la víctima con quien la acosa puede aumentar su vulnerabilidad. En estas situaciones es imprescindible activar los correspondientes protocolos de protección.
- Formación a docentes: Capacitar a los docentes en identificación temprana de casos de Bullying y protocolos de actuación.
Reconocer cambios de comportamiento, detectar señales emocionales, documentar los hechos y saber cómo intervenir sin exponer a la víctima son algunas de las competencias necesarias. «No podemos exigir al profesorado que detecte y resuelva situaciones complejas sin proporcionarle herramientas, formación y respaldo institucional. La prevención también pasa por cuidar y apoyar a quienes tienen la responsabilidad de educar», afirma Delacour.
- Involucrar a las familias: Informar y formar a los padres sobre las señales de alerta y cómo apoyar a sus hijos.
Las familias deben disponer de información y orientación para escuchar, acompañar y comunicar sus sospechas sin culpabilizar a los menores. Esta colaboración también debe extenderse a los padres de quienes ejercen conductas de bullying, favoreciendo la asunción de responsabilidades y el cambio de comportamiento.
- Canales de reporte accesibles y seguros: Establecer un sistema para que cualquier miembro de la comunidad escolar pueda reportar bullying de manera confidencial.
Que pueda informar sin temor a las represalias, la vergüenza o la desconfianza. Estos canales pueden incluir adultos de referencia, buzones de ayuda o formularios específicos.
- Intervención temprana y seguimiento Continuo: Intervenir en cuanto se detecte un caso, con un plan de seguimiento para evitar recaídas.
La respuesta debe incluir medidas inmediatas de protección, una valoración rigurosa de los hechos y un seguimiento que permita comprobar que el bullying no continúa de forma encubierta o se traslada a las redes sociales. « Debemos asegurarnos de que el menor vuelve a sentirse seguro, recupera la confianza y puede desarrollar su vida escolar sin miedo».
- Fomentar la inclusión y el respeto a la diversidad: Promover el respeto por las diferencias individuales y culturales. Concienciar.
«Una escuela verdaderamente inclusiva no es aquella que simplemente acepta las diferencias, sino la que consigue que ningún niño sienta que tiene que ocultar quién es para ser aceptado», concluye Delacour.
Se trata, en definitiva, de transformar el miedo en confianza:” nuestro objetivo es contribuir a una transformación cultural en la que cada niño y adolescente pueda acudir a la escuela con la confianza de que su dignidad importa, su voz será escuchada y su bienestar será una prioridad», concluye Eliana Delacour.


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