El plástico, elemento clave en la economía circular

La economía circular está cobrando gran importancia en todo el mundo gracias a la concienciación en torno a la necesidad de reciclar y reutilizar los productos que nos rodean para frenar, de una vez por todas, el deterioro de nuestro planeta. Pero, ¿sabemos en qué consiste este concepto de economía circular?

El ciclo de vida tradicional de los productos ha consistido en producirlos, usarlos y tirarlos o quemarlos. Hoy en día sabemos que este procedimiento no sólo es altamente contaminante para el planeta, sino que además supone un malgasto de recursos brutal. Mediante el reciclaje, somos capaces de alargar infinitamente el ciclo de vida de los productos, transformándolos y reinventando su razón de ser.

La economía circular nos permite transformar lo que a algunos no les sirve, o ya no utilizan, en algo muy valioso para otras personas, creando así un mercado libre de residuos y mucho más sostenible para nuestro planeta y que sin duda fomenta la creatividad y la innovación de los productores.

El plástico es uno de los mayores problemas que tiene el medio ambiente debido a su uso desmedido, sin embargo, no todo está perdido. La economía circular juega con la ventaja de que el plástico puede tener mil y una vidas, ya que es un material altamente resistente y muy moldeable, por lo que este material, tan contaminante para nuestros océanos, se ha convertido en un elemento clave de esta economía.

En este sentido, La Unión Europea ha dado un paso de gigante prohibiendo la venta de productos de plástico virgen de un solo uso, que suponen el 70% de todos los residuos marinos.

Con motivo del pasado Día Mundial del Reciclaje, los expertos de Relevo, marca de bolsas de basura hechas de plástico 100% reciclado, destaca los tres impactos clave más beneficiosos del reciclaje de plástico:

  1. Reducción del uso de plástico virgen: parece casi imposible no usar plástico virgen, pero puede ir reduciéndose poco a poco, bien sustituyéndolo por plástico reciclado o por productos hechos con otros materiales. Por ejemplo, elegir bosas de basura hechas con plástico reciclado que sean, a su vez, reciclables. O, en los supermercados, no utilizar sus bolsas de plástico para comprar a granel y sustituirlo por cestas. Este pequeño cambio ha permitido a Relevo reciclar 4.230 toneladas de plástico 2018.
  1. Ahorro de CO2: el daño del plástico en el medio ambiente no se centra solo en los mares y océanos, también afecta a la calidad el aire, ya que su descomposición emite gases nocivos como metano y etileno. El ahorro de 7.621 toneladas de CO2 ha sido posible en 2018 gracias al reciclaje y consumo responsable. Para absorber esta cantidad serían necesarios 38.106 árboles.
  1. Reducción del uso de petróleo: en la producción de productos de plástico uno de los elementos requeridos es el petróleo, que además el altamente contaminante. Por ello, si apostamos por el reciclaje, podemos contribuir reducir el uso de petróleo. Según los números de Relevo, en 2018 se han ahorrado 16.285 barriles de petróleo.

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Fuente INDIE COMMUNICATIONS S.L.

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