LOS BIÓLOGOS ALERTAN DE QUE LAS PLAYAS DEL MEDITERRÁNEO ESPERAN MÁS MEDUSAS DE LO NORMAL ESTE VERANO

Estos expertos afirman que se dan las condiciones oceanográficas idóneas para que su presencia sea más abundante de lo habitual

La temporada de baño ya ha empezado para muchos en gran parte de la costa mediterránea y la pregunta de otros años se repite: ¿habrá muchas medusas en las playas este verano? Un año más la respuesta, según explica el biólogo del Aula del Mar, Jesús Bellido, es que “se dan las condiciones idóneas para que su presencia sea más abundante de lo normal”.

Sin que salten las alarmas, los expertos destacan que se dan buenas condiciones para que las medusas sean más abundantes de lo normal en alta mar y que, por tanto, en función de los vientos y las corrientes se desplacen los bancos hasta la costa.

Tipologías y peligrosidad de las medusas del Mediterráneo

Desde Safe Sea señalan que las medusas que están llegando a nuestras costas este verano son de dos especies distintas. Por un lado, está la Pelagia noctiluca, también llamada medusa clavel.  Que son las más pequeñas y que tienen una peligrosidad alta. Y por otro, se encuentra la Rhizostoma Luteum, que tiene un tamaño más grande pero cuya picadura es menos peligrosa.

En este sentido, Enric Sendil, CEO de Safe Sea, explica que “si nos pica una medusa debemos tener en cuenta que los síntomas son diferentes según la especie. Así, si te pica una medusa grande provoca en la zona afectada picazón, enrojecimiento o pequeñas irritaciones. En el caso del picotazo de las medusas clavel: es más doloroso. Según la persona, puede generar desde una leve hinchazón hasta erupciones o síntomas más graves”.

Cómo y por qué pican las medusas

Desde Safe Sea, la única crema solar antimedusas del mundo, alertan de que, “en realidad, las aguas vivas pican, pero no atacan. Son seres pasivos que vagan por aguas abiertas y costeras, sin intención de apresar. Sus tentáculos están formados por miles de células urticantes (nematocistos) que, al contacto con un cuerpo extraño, disparan un veneno tóxico”.

Eso sí, esta capacidad de punción perdura incluso estando muertas. En ocasiones llegan a la costa moribundas y allí mueren. Pero esto no quiere decir que dejen de ser un peligro. Sus sistemas de defensa siguen estando activos. Aunque los filamentos se hayan roto y separado de la umbrela.

Por esta razón, la ya popularizada colocación de redes como protección de los bañistas a un centenar de metros de la playa, no es la solución. Estas mismas redes fracturan a las medusas y los tentáculos (prácticamente invisibles) llegan a la orilla cargados de veneno.

Qué hacer frente a una picadura de Pelagia Nocticula

Desde Safe Sea apuntan que, frente a una picadura de medusa clavel, se deben seguir estos siete pasos:

  • Lavar cuidadosamente la zona afectada con agua de mar, sin frotar.
  • Si está disponible, aplicar bicarbonato durante 5 minuto La proporción del 50% de bicarbonato y 50% de agua de mar te ayudará a prevenir el envenenamiento posterior producido por los tentáculos residuales en la piel.
  • A continuación, utilizar unas pinzas, guantes o una tarjeta de plástico para quitar los tentáculos residuales.
  • Aplicar hielo durante 25 minutos. Nunca de forma directa sobre la piel. Es aconsejable envolverlos en ropa o una toalla fina. Al principio puedes notar incomodidad.
  • Transcurrido este tiempo, revaluar el grado de dolor, y si se considera necesario, volver a aplicar hielo en la zona de la picadura.
  • En caso de que el dolor persista es recomendable acudir al médico o profesional del cuidado de la salud.
  • Como última recomendación, es importante no aplicar agua dulce, vinagre, vendajes a presión, ni alcohol. En caso de sufrir un shock o dificultad respiratoria es primordial buscar atención médica inmediatamente.

Método de prevención: el inhibidor de picaduras

Más vale prevenir que curar, por eso es necesario saber que los protectores solares Safe Sea, también actúan como antimedusas ya que protegen la piel en contacto con medusas y evitan su picadura. Los protectores solares de Safe Sea no son repelente de medusas, sino inhibidores. Cabe destacar que los ingredientes de un repelente mantienen a los insectos o a los animales en cuestión lejos de nuestra piel. Los seres humanos generalmente atraemos insectos, garrapatas y otros artrópodos por el simple acto de emanar calor y sudor. Los perfumes y las cremas también ayudan a atraer la atención de estos animales.

Para evitar que estos animales permanezcan en nuestra piel el tiempo suficiente como para dar el ‘picotazo’, el repelente forma una barrera en la superficie de nuestra dermis. Esto se logra gracias a activos específicos, como DEET (N, N-Diethyl-m-toluamide), un compuesto químico que confunde los receptores animales e interfiere con su percepción de los olores ambientales. El resultado es un tipo de desorientación, ya que no saben exactamente dónde morder. La duración de esta protección varía según la concentración de DEET utilizada en la fórmula repelente.

El inhibidor Safe Sea contiene en su fórmula ingredientes exclusivos y patentados, que bloquean las células sensoriales de los tentáculos, justo en el momento en el que se activa el proceso de quema/picadura. Es decir, que, las medusas sí entran en contacto con nuestra piel, pero no nos detectan como una intimidación o presa.

Alternativa para la conservación de mares y océanos

Además de su efecto especial medusas, las cremas solares antimedusas Safe Sea – ahora con nuevos envases 100% reciclados – garantizan la conservación de nuestros mares y océanos. Su fórmula extra resistente al agua permanece adherida e íntegra en la piel tras actividades acuáticas prolongadas, de hasta más de 80 minutos. Lo que permite a expertos nadadores de aguas abiertas y demás usuarios practicar deporte bajo el agua bajo máxima protección.

Enlaces a vídeos explicativos:

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