RECLAMAN MAYOR VISIBILIZACIÓN DEL FEMINISMO Y MÁS IMPLICACIÓN DEL COLECTIVO MASCULINO PARA ACABAR CON LA VIOLENCIA DE GÉNERO

La consultora Quiero organiza una jornada para analizar las realidades que se esconden detrás del feminicidio, como el machismo, la cultura patriarcal y la desigualdad de género.

Cuatro expertas en pedagogía, periodismo, derecho y psicología desgranan las claves a tener en cuenta para comprenderlo e implicar a toda la sociedad en su erradicación.

Madrid, 29 de noviembre de 2019. Esta semana, con la conmemoración del Día Internacional Contra la Violencia de Género, se ha hablado mucho de las lamentables cifras de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas (más de un millar desde 2003, cuando empiezan los registros). Pero, ¿qué realidades se esconden detrás de cada feminicidio? Con el fin de responder a ésta y otras importantes preguntas y buscar un compromiso común para erradicar la violencia machista, Quiero, consultora que trabaja en la ecuación negocio, sostenibilidad y marca, ha organizado la jornada Quiero Filosofía ‘Violencia de género: bajo la punta del iceberg’.

El encuentro ha reunido a cuatro expertas en diferentes ámbitos: Shaina Vara, pedagoga especializada en diversidad sexual; Sandra Román, periodista; Nerea García, abogada y politóloga feminista, y María Lobo, psicóloga experta en la intervención con agresores. Entre todas, han tratado de analizar aspectos como el lenguaje, para determinar si el discurso establecido perpetúa los patrones culturales de la violencia, o si las herramientas jurídicas que existen en la actualidad son realmente suficientes para acabar con ella.

Sandra Pina, socia de Quiero y directora de Sustainable Brands Madrid, ha asegurado durante la inauguración de la jornada que “la violencia de género es un problema estructural de nuestra sociedad que nos afecta a todos, y que tenemos que afrontar conjuntamente para que desaparezca. Si no, el futuro se va a definir por decisiones que no tomamos o por personas que callan, y en este ámbito no lo podemos permitir y nos podemos quedar atrás”.

El diálogo, moderado por Paula Castilla y Vanina Ferreyra, gestoras de Proyectos en Quiero, ha abordado aspectos relacionados con la pedagogía, la justicia, la comunicación y la intervención psicológica, dejando patente que la violencia de género es una problemática poliédrica y el femicidio es su expresión más visible. Todas las expertas han coincidido, no obstante, de que el femicidio es solamente la punta del iceberg. Bajo la punta hay mucho más: discriminación hacia la mujer en el acceso al empleo, patrones culturales machistas que se extienden de generación en generación y una privación a la independencia y la libertad.

Según la pedagoga Shaina Vara, “lo que hay debajo de la violencia de género es mucho más complejo porque no se ve; se genera de manera sutil como si fuera una escalera de la violencia, se van subiendo peldaños y llega un momento en el que se crea un círculo vicioso y se acumula la tensión, estalla la violencia y se da un falso arrepentimiento”. Vara ha identificado cinco modos en los que se puede manifestar la violencia de género: física, psicológica, sexual, simbólica y patrimonial o económica. Además, ha reclamado “una mayor visibilización del feminismo en las aulas, en los trabajos o en los bares, para fomentar más referencias positivas de mujeres que se han generado durante la historia y que siguen sin estar presentes en la sociedad”. 

En cuanto a la responsabilidad de los medios a la hora de informar correctamente y generar conciencia, la periodista Sandra Román considera que “la violencia de género no se aborda desde la perspectiva de género porque está ausente en todos los ámbitos de la sociedad”, y ha compartido cinco claves para generar mayor conciencia: Es violencia machista, no doméstica. Las mujeres no mueren, son asesinadas. No victimizar a los agresores porque son machistas. No cuestionar ni revictimizar a las víctimas por su pasado. Y evitar sexismos de todo tipo que inundan las noticias y las conversaciones diarias.

La abogada Nerea García ha querido destacar que “la ley de Violencia de Género de 2004 no es sólo punitiva, sino también educativa y de sensibilización”, y ha lamentado que en los casos de violencia de género sólo el 30% de las mujeres se atrevieron a denunciar, bien porque se normaliza la violencia, por falta de pruebas (al producirse la mayoría de las agresiones en la intimidad del hogar) o por miedo a exponerse a mayores riesgos. Asimismo, ha demandado un mayor aumento de las medidas de protección para que sean efectivas, tanto a nivel judicial como de seguridad y alejamiento.

Por su parte, la psicóloga María Lobo, ha asegurado que “no hay un perfil único de maltratador ni de clase social ni profesional; lo que sí existe son unas normas arraigadas en un sistema patriarcal que refuerza a los hombres en su machismo y conlleva una violencia continuada”. Ha destacado que lo primero que hay que trabajar con los maltratadores son los mecanismos defensivos, y ha identificado cuatro actitudes en los agresores: responsable (que asume que tiene que cambiar); victimista (se siente perseguido por la sociedad); rehén (no sabe por qué le denuncian); y hostil (no lo reconoce).

Las cuatro participantes han demandado mayor involucración del colectivo masculino, al que han pedido más empatía y mayor compromiso social para acabar con el machismo en el día a día, para construir nuevas masculinidades donde no tenga cabida la violencia. Para concluir, la artista Tamara Macías presentó la exposición de su obra ‘Pintar para no odiar’, creada a partir de experiencias de mujeres maltratadas.

 

Foto: Agencia Comboca.

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