Las ansias de Vladimir Putin por querer pasar a la Historia como la personas que plantó cara a Estados Unidos y a Occidente para volver a demostrar la supremacía de Rusia sobre el respeto del mundo.
Todo a costa del pueblo de Ucrania que desde 1991 consiguió su independencia de Moscú después de muchos intentos como en 1917 de deshacerse del yugo de Moscú y haber sufrido el hostigamiento hacia el pueblo ucraniano por parte de Stalin en los años 30 del siglo XX y bajo el puño de acero de la bandera “Roja de la Hoz y el Martillo” amparadas por las ideas marxistas que provocaron la muerte de 681.692 personas.
El historiador británico Eric Hosbawn (1917-2012) en su obra “Historia del Siglo XX” editado por Critica nos hace la siguiente reflexión y que se puede aplicar a la situación actual: “Las repúblicas que configuraban la Unión Soviética temían a su hermana mayor, Rusia, como nunca habían temido a una Unión Soviética no nacional, sobre todo por el hecho de que el nacionalismo ruso era la mejor carta que Boris Yeltsin podía jugar para conciliarse las fuerzas armadas, cuyo núcleo central siempre había estado compuesto por personas de origen “granruso. La mayoría de las repúblicas contaban con grandes minorías de personas de etnia rusa, la insinuación de Yeltsin de que las fronteras entre las repúblicas deberían renegociarse aceleró la separación total: Ucrania declaró inmediatamente su independencia. Por primera vez, poblaciones habituadas a la opresión imparcial de todos (incluidos a los “granrusos” por parte de la autoridad central tenían razones para temer la opresión de Moscú en favor de los intereses de una nación.
Por ello, la destrucción de la Unión Soviética consiguió invertir el curso de cerca de cuatrocientos años de historia rusa y devolver al país las dimensiones y estatus internacional anterior a la época del Zar Pedro El Grande (1672-1725) Puesto que Rusia, ya fuera bajo los zares o bajo la Unión Soviética, había sido una gran potencia desde mediados del siglo XVIII, su desintegración dejó un vacío internacional entre Trieste y Vladivostok que no había existido previamente en la historia del mundo moderno, durante el periodo de guerra civil entre 1918-1920; una zona vasta de desorden, conflicto y catástrofes potenciales. A esto habrían de enfrentarse los diplomáticos y militares del mundo al final del milenio”. (Hobsbawm 2011)
La Historia reciente de Ucrania ha estado marcada básicamente por la presión de Rusia sobre el pueblo ucraniano porque Rusia aún estaba dolida por la “fuga” de los países que habían formado la “Madre” Rusia. Para ello, Moscú ha intentado siempre controlar la economía ucraniana y a partir de allí, como si aún viviéramos en la época de los llamados “Estados Satélites” que configuraban el desaparecido Pacto de Varsovia desintegrado tras la caída de la URSS y vio como países como Polonia, República Checa, Rumania, Bulgaria, las Repúblicas Bálticas[1] y Hungría decidieron adherirse a la OTAN. Mientras que Ucrania y Moldavia por miedo a posibles represalias de Rusia no se han atrevido a pedir su entrada en la OTAN.
También la política no ha sido ajena a las presiones de Moscú. Desde 1991 ha habido presidentes como Leonid Kuchma que han sido muy afines a Moscú e incluso el mismo Kuchma quiso aglutinar mucho poder. En 2004 se produce la llamada “Revolución Naranja” donde el pueblo ucraniano protestó contra Viktor Yanukovich que fue proclamado vencedor pero hubo un fraude electoral y tras una revuelta pacifica en la Plaza de Maidan, sin embargo, hay una serie de casos de corrupción que provocaron la caída del gobierno y se decidió nombrar Presidente a Victor Yuschenko, quien no quiso seguir las reglas impuestas desde Moscú, para ello, el Servicio de Inteligencia Exterior[2] se intentó acabar con el presidente ucraniano envenenado porque se había alineado con Estados Unidos y la Unión Europea.
En 2010 Yanukovich volvió a la Presidencia de Ucrania durante la cual se volvió a mostrar su posicionamiento próximo a Moscú. No obstante, no podemos olvidar que durante la Presidencia de Yanukovich que abarca desde 2010 hasta 2014 fue un periodo en el que Ucrania se pudo mostrar de forma internacional cuando fue designada por la UEFA como organizadora de la Eurocopa de 2012 que ganó España.
También el pueblo de Ucrania se ganó el respeto de todo el mundo occidental cuando se produjo la “Revolución de Maidan” con protestas de los ciudadanos que reclamaban que el país se adhiriese al Acuerdo de Adhesión de la Unión Europea, pero Yanukovich optó no por situarse bajo el paraguas de Moscú, lo cual provocó un aluvión de protestas contra esta decisión. Por lo cual, las presiones internaciones hicieron que Yanukovich se viera obligado a convocar elecciones en 2014 en las que salió elegido Poroshenko.
Durante el mandato de Poroshenko, se produce la ocupación por parte del Ejercito de Rusia de la Península de Crimea donde se encuentra la emblemática ciudad de Yalta donde se celebró la llamada “Conferencia de los Tres Grandes” de la II Guerra Mundial que contó con el Presidente de Estados Unidos F.D. Roosevelt, el Primer Ministro de Gran Bretaña Sir Winston Churchill y el Presidente de la URSS Josip Stalin; también en Crimea; Rusia con Vladimir Putin desde el Kremlin se anexionaba Crimea y el Puerto de Sebastopol, uno de las grandes bases militares y marinas de Rusia durante el periodo de la URSS.
Esta invasión de Crimea facilitó que en Ucrania se despertase en un sector de la población que estaba a favor de Rusia e incluso en la región el Dombás que proclamó su independencia de Ucrania dada la influencia de Moscú creando una republica interior que no fue reconocida internacionalmente por nadie salvo por Rusia. Además, la anexión del Dombás provocó que los ucranianos que vivían en la zona tuvieran que marcharse hacia otras partes del país por represalias de los afines a Moscú.
Por otra parte, la anexión del Dombás, la anexión de Crimea en 2014 y las ansias de Vladimir Putin por expandir Rusia para resucitar los aires de grandeza como si el Putin fuese la reencarnación de los zares con los restos de lo que fue la fuerza militar de la URSS; todos estos pretextos más la preponderancia de Rusia en la zona del Mar Negro; han sido las causas de la Invasión que Vladimir Putin decretó hace una semana sobre la Ucrania en la que se han producido muchas muertes inocentes, se está viendo una gran solidaridad entre los propios ucranianos tanto en aquellos que están en Ucrania como aquellos que huyen del país y sobre todo, el liderazgo del Presidente Volodimir Zelenski quien en las elecciones de 2019 accedió al poder para sustituir a Petró Poroshenko.
Por último, este conflicto ha hecho que surja en todo el mundo una gran solidaridad con el pueblo ucraniano, que ante la adversidad se ha unido más si cabe y el resto del mundo exige el fin de una guerra que muchos han calificado como ilegal. Desde aquí es importante hace un llamamiento a la paz para que las fuerzas enfrentadas se sienten a negociar un acuerdo de paz sin condiciones y que se vele más por el interés de la población civil. Como dice la canción de John Lennon: “All we are say, Give Peace a Chance”[3]
Autor:
Juan Ramón Pons.
Graduado en Historia por la Universitat de les Illes Balears en 2019.
Para más información:
Fontana, Josep. «Por el Bien del Imperio.» En Por el Bien del Imperio, de Josep Fontana, 60. Barcelona: Pasado&Presente, 2011.
Hobsbawm, Eric. «DERRUMBAMIENTO: EL FINAL DEL SOCIALISMO.» En HISTORIA DEL SIGLO XX, de Eric Hobsbawm, 491. Barcelona: Crítica, 2011.
Judt, Tony. Postguerra: Una Historia del Mundo desde 1945. Madrid: Taurus., 2012.
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[1] Lituana, Letonia y Estonia
[2] Antiguo KGB
[3] “Nosotros pedimos una oportunidad para la paz.


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