El regreso de Eternia a los cines nos invita a reflexionar sobre una saga que ha acompañado a varias generaciones desde los años ochenta.
En los últimos años, hemos asistido a un regreso constante de la cultura popular de los años 80. Series, películas, videojuegos y juguetes han recuperado personajes que marcaron a toda una generación. Entre ellos, pocos poseen la fuerza simbólica de los Masters del Universo.
Hay películas que no solo se ven. Se quedan. Se mezclan con la infancia, con los juegos, con la imaginación y con aquello que fuimos antes de saber nombrarlo.
Masters del Universo pertenece a esa categoría de obras que trascienden su propio resultado cinematográfico para convertirse en memoria emocional. Una historia que comenzó en los años ochenta y que hoy, décadas después vuelve a situarse en el centro del imaginario colectivo con una nueva adaptación que llega este viernes a los cines de España.
Ver el nuevo tráiler mientras revisaba la película de 1987, rodeado de las figuras que aún conservo y las que me han permitido reencontrarme con este universo; me hizo comprender que Masters del Universo nunca había desaparecido. Seguía allí, esperando en algún rincón de la memoria.
En mi caso, no es sólo una película de 1987 ni la nueva producción que se estrena en unos días. Es algo más simple y profundo a la vez porque Masters del Universo es infancia, memoria y legado.
La película de 1987 tuvo problemas de producción y recepción desigual. Sin embargo, para muchos espectadores de mi generación, aquellos defectos quedaron en segundo plano frente a la emoción de ver a He-Man y Skeletor cobrando vida en la gran pantalla.
En ella, el actor sueco Dolph Lundgren empuñaba la Espada del Poder poco después de alcanzar la fama como Iván Drago en “Rocky IV”. Su presencia física convirtió a He-Man en una icónica imagen para toda una generación. Frente a él, Frank Langella componía un Skeletor memorable, capaz de trascender el maquillaje gracias a una interpretación teatral y carismática que todavía sigue siendo recordada por los aficionados al cine fantástico.
Casi 40 años después, Masters del Universo regresa al cine con una nueva producción, con Travis Night, que pretende reinterpretar un mito para quienes crecieron con él y, al mismo tiempo, presentarlo a las nuevas generaciones. En este caso, Nicholas Galitzine es quien empuña la Espada del Poder como He-Man y Jared Leto se pone en la piel de Skeletor, el proyecto no solamente actualiza la estética, también el lenguaje visual, sino también reactiva un legado.
En la premier pudimos ver como Dolph Lundgren le entregaba la Espada del Poder a Nicholas Galitzine, una imagen que muchos aficionados interpretaron como el relevo entre dos generaciones de He-Man.
Junto a ellos encontramos a Idris Elba como Man-At-Arms, Camila Mendes en el papel de Teela, Allison Brie como Evil-Lyn y Morena Baccarin como la Hechicera de Grayskull, un reparto que busca estar a la altura de uno de los universos de fantasía más queridos de los años 80.
El estreno de la nueva película no representa únicamente el regreso de una franquicia. Supone una nueva lectura de un mito que ha sobrevivido durante décadas a través de series, juguetes y películas.
Quizás esa sea la verdadera victoria de He-Man sobre el paso del tiempo. No que vuelvan las películas o los juguetes, sino que varias generaciones sigan encontrando en Eternia un lugar al que regresar.
Y mientras exista alguien dispuesto a empuñar la Espada del Poder, Eternia seguirá viva.
¡Buen destino!


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