OPORTO Y ALREDEDORES: CLAVES PARA DISFRUTAR DE LA CIUDAD DE PORTUGAL QUE NUNCA DEFRAUDA

Oporto no decepciona. La ciudad portuguesa es el enclave perfecto para una escapada en pareja, entre amigos o familiar, pues a su buena gastronomía y vinos añade el encanto de su arquitectura ecléctica, bellamente decadente, y el paisaje único del Duero con sus puentes de hierro, sus barcas, sus gaviotas y su serpenteo final antes de fundirse y desaparecer en el océano Atlántico.

Es la joya del norte del país vecino, y su segunda ciudad más poblada. Ubicada a muy pocos kilómetros de la desembocadura del río, Oporto -o Porto para los locales- tiene historia como puerto pesquero, principal eje comercial y cultural hasta 1820, tierra de viñedos y enclave de edificios emblemáticos que obligan a levantar la vista a cada paso.

Aunque comparte el aire nostálgico y tristón de Lisboa, a Oporto no se va a escuchar fado, sino a disfrutar de la vista y del gusto. Como mejor se la conoce es a pie, para lo cual hay que ir preparados con calzado cómodo, porque sus cuestas son profusas. Se pueden ahorrar subidas con los tranvías o autobuses, pero es perdiéndose en su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, como se palpa el ambiente y se aprecia la mezcla de estilos que caracteriza a sus construcciones. Van desde el modernismo hasta el barroco y el neoclasisismo, sin dejar de lado algunos restos romanos y celtas.

Muchas de sus casas de la turística zona central están deshabitadas, reacondicionadas como alojamientos o sedes de empresas, pues el portuense vive en las afueras, en las populosas ciudades que la rodean y que son una buena alternativa si se busca ahorrar. Pero aún así la zona medieval, el llamado barrio de la Ribeira, con su catedral del siglo XII, es una postal continua cuyas callejuelas de adoquines merece la pena recorrer, parando en sus tiendas típicas y sus cafeterías a por tentempiés caseros cocinados seguramente por quien está detrás de la barra.

Como lugares clave para visitar, la iglesia de San Francisco, con su interior barroco y sus tallas cubiertas de oro, y el imponente Palacio de la Bolsa del siglo XIX. Las vistas son excelsas desde la Torre de los Clérigos, la estación San Bento tiene unos azulejos increíbles que relatan la historia y las costumbres del lugar y las compras se hacenen los comercios de la calle o ‘rúa’ Santa Catarina.

Sin embargo, las colas más largas -aun en tiempos de Covid dan la vuelta a la esquina- se ven en una pequeña librería, Lello, y el motivo es inesperado para quienes no son fans de Harry Potter. Se dice que en ella se inspiró la escritora J.K. Rowling para su famosa academia de magos, ya que estuvo dos años en Oporto como profesora de inglés. La ciudad es un centro universitario y académico importante, de hecho también se comenta que el traje típico de sus estudiantes para la ‘praxe’, de riguroso negro y con capa, también pudo haber sido detectado por el observador ojo de la autora inglesa. También en el soberbio café Majestic, actualmente cerrado por obras, cuenta la leyenda local que tomó nota e ideas del lugar para crear su ‘best seller’.

Característicos de Oporto son sus puentes. Hay seis en total, aunque dos de hierro son especiales, el María Pía, construido por el propio Gustave Eiffel en 1876, y el Don Luis, o Luis I, el más famoso y símbolo de la ciudad, levantado a imitación del que hizo el maestro por su socio Theopile Seyrig diez años más tarde para conectar Oporto con Gaia. Este tiene la peculiaridad de que cuenta con dos plataformas, por lo que se puede cruzar en coche y a pie tanto por arriba (también va por allí el metro) como por abajo, conectando tanto el corazón urbano -en la parte alta- como la costa -debajo- llena de terrazas, un largo paseo costero y embarca salida de embarcaciones.

En ‘la invicta’ -nombre que describe muy bien al carácter amable pero orgulloso y algo rebelde de sus pobladores- se come bien casi en todos lados, a menor coste que en España, aunque la oferta es aún más asequible del lado de Gaia (Vila Nova de Gaia, la población que mira en espejo a Oporto). Allí también las vistas son mejores, pues permite observar toda la ciudad desplegada en la ladera, con sus edificios de piedra y colores tierra y sus tejados de tejas y torres, y allí están además las bodegas, una al lado de la otra a lo largo de la costa, donde se pueden hacer visitas guiadas y catas y picar algo.

Como es sabido, en Oporto se bebe el vino del mismo nombre, pero hay más caldos buenos y el famoso vino verde. Para comer, bacalao en todas sus formas y hay que probar la ‘francesinha’, el plato típico, una especie de sándwich caliente de lomo de cerdo y salchichas con una salsa levemente picante. De postre, sus también típicos pasteles de nata.

Visitas cerca de Oporto

En verano, Oporto añade a su oferta turística la cercanía de buenas playas. Las más amplias y preferidas por los locales están en la cercana localidad de Matosinhos (a 12 kilómetros), adonde se puede llegar en autobús o en coche. Son ventosas, por lo que también son las preferidas por los surferos (de hecho, hay varias escuelas de surf a pie de playa, junto a los chiringuitos y servicios).

Un destino que sin duda hay que conocer cuando se va hasta Oporto es Aveiro, ciudad hacia el sur, a unos 45 minutos de la anterior. Antigua zona de salinas, está regada de canales recorridos por góndolas y atravesados por pequeños puentes en los que los enamorados en lugar de candados dejan lazos de colores. Por todo ello es conocida como la ‘Venecia de Portugal’. Actualmente, en lugar de sal o algas destinadas a abono, sus embarcaciones, llamadas ‘moliceiros’, transportan turistas

A la ida o la vuelta de Oporto por carretera, una buena idea es hacer una parada en una joya menos conocida del norte de Portugal, Amarante, atravesada por el río Támega y con un casco histórico precioso.

The Guardian ha elegido Amarante como una de las ciudades de visita imprescindible en 2021. Allí es oportuno perderse por sus calles, y sobre todo disfrutar de su gastronomía y sus grandes vinos.

 

 Articulo publicado y escrito por Laura Pintos en ABC

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