DATE UN PASEO POR LA CIUDAD AMURALLADA DE ALCUDIA

Nos trasladamos al norte de Mallorca, para visitar uno de los pueblos más bonitos de la isla, cuenta con rincones mágicos y que cuentan con algunos retazos de historia que son interesantes. Nos referimos a la localidad de Alcudia, cuyo municipio se extiende por la Península homónima que divide el Cabo Pinar en dos aperturas como son las Bahías de Pollensa y la de Alcudia. El punto más elevado del municipio es el Puig de Sa Talaia de 445 metros y desde donde podemos contemplar unas vistas que son preciosas.

El municipio cuenta con varios núcleos de población; si nos vamos hacia la Bahía de Pollensa nos encontraremos con las zonas de Bonaire, Es Mal Pas, Manresa y Es Barcarés, aquí hay un pequeño muelle de pescadores, una zona residencial donde vive gente durante el verano pero también en invierno; mientras que si nos vamos en dirección a la Bahía de Alcudia podremos disfrutar del extenso arenal que converge con las vecinas Playas de Muro, Can Picafort y Son Serra de Marina, nos podemos dejar llevar por la bucólica Aucanada e intentar acercarnos hasta Es Coll Baix tanto por mar como haciendo una caminada.

Cuando hablamos de Alcudia, nos viene a la mente su importante papel que tuvo una ciudad muy próxima y que hoy es quizás el yacimiento que más información arqueológica cuyos restos se custodian en parte en el Museo de Pollentia así como también en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid como el estandarte del Siglo II y también en el Museo de Mallorca situado en Palma.

Mallorca Romana: Pollentia.

Mallorca entró en la órbita romana en el año 123 a. de Cristo; aunque inicialmente en Pollentia convivieron los pueblos indígenas con los romanos, se cree que sería alrededor del año 75 antes de Cristo cuando se llevó a cabo la fundación de Pollentia por gente procedente de Italia y adscrita a la tribu Velina.

Ahora os invitamos a dejar volar la imaginación y nos trasladamos a la Pollentia romana; allí nos encontraremos con los restos de una casa de clase media-alta que se conoce como “la casa dels tresors” es la que más información ha aportado. También veremos el foro o lo que es lo mismo “el centro neurálgico” de toda ciudad romana y desde donde se diseñaban las ciudades siguiendo romano de arquitectura. En el foro, nos situaremos frente a los restos del Templo que estaba dedicado a la Triada Capitolina formada por los Dioses Júpiter, Jano y Minerva; y muy cerca de allí se encontraba una pequeña taberna donde nos imaginaremos a los ciudadanos comprar y divertirse. Así mismo, también podremos ver pedestales de estatua y columnas con inscripciones a personajes ilustres de la ciudad como el deportista Cornelius Atticus o el sacerdote del culto imperial llamado Lucio Aufidio Nigelión a quienes los duunviros[1] de la ciudad le dedicaron una inscripción.

Foto Archivo personal Juan Ramón Pons.

También sabemos que Pollentia contaba con una red de alcantarillado, una zona residencial, contaba con dos puertos (uno estaba situado cerca del actual puerto en la Bahía de Alcudia y otro, que según algunos investigadores, estaría en la Bahía de Pollensa cerca de Es Barcarés.

Si quieres asistir a una obra de teatro, acércate al Teatro de Pollentia que no está muy lejos de lo que en su día fue la ciudad  y en el teatro podremos observar como aún mantiene sus elementos básicos, es decir, la cávea, la orquestra y el escenario.

Por Alcudia pasaron también muchos pueblos como los musulmanes que estuvieron en Mallorca entre los años 902 y 1229, cuando Jaime I de Aragón conquista la isla. El Rey repartió la zona de Alcudia a la Orden del Temple y de esta época podemos ver la capilla de Santa Ana que data del siglo XIII siendo una de las iglesias más antiguas que se conservan en Mallorca. Aunque lo más sorprendente de Alcudia son sus murallas medievales construidas al mismo tiempo en que Jaime II de Mallorca otorga a la villa el grado de municipio. Unas murallas que han sido mudos testimonio de acontecimientos como pandemias y guerras, el ejemplo más claro fueron “Ses Germanies” de 1521 en las que la villa de Alcudia se mantuvo fiel a Carlos V quien otorgó el título de “Ciudad Fidelísima”.

En Alcudia también hay otros lugares de interés y donde “La línea que separa la realidad de la fantasía” se converge de algún modo con la belleza de los enclaves y esa Mallorca que a veces pasa inadvertida por los millones de turistas que visitan la isla.

La primera parada es La Cueva de Sant Martí que está situada en las faldas del Puig de Sant Martí y las primeras referencias escritas que encontramos datan del año 1268 pero no es descartable que la cueva fuera un lugar de culto de los cristianos primitivos que habitaron Mallorca. Se accede a la cueva por una escalera de piedra, nos toparemos con dos altares; uno dedicado a Sant Jordi y el otro a Sant Martí; y finalmente, en el interior podremos observar una simbología que algunos especialistas relacionan con la presencia del Temple en Mallorca.

La segunda parada de nuestra ruta, nos llevará hacia la Iglesia Parroquial de Sant Jaume; que está construida sobre un templo gótico que se derrumbó como consecuencia de un terremoto que tuvo lugar en el Siglo XIX y de la que solamente se conserva la capilla donde se custodia el Sant Crist que fue llevado en procesión hasta la Cueva de Sant Martí para pedir que lloviera sobre la ciudad cuando esta pasaba una época de sequía en el siglo XIV. Igualmente, en el interior de la iglesia podemos entrar en el coqueto Museo Parroquial que está enclavado en el espacio que separa la muralla medieval y el templo.

La última parada será la más lúdica y ahora en verano seguramente nos irá bien para encontrar un lugar de paz con nosotros mismos. Nuestro camino nos llevará por la zona de Es Mal Pas y s’Illot, donde hay unas preciosas calas donde podremos darnos un chapuzón en sus aguas cristalinas. Muy cerca de S’Illot y tras una carretera que serpentea en paralelo al mar; llegaremos a la Ermita de La Victoria donde se venera una preciosa imagen de la Virgen con el niño Jesús de pie sobre una de sus piernas. En el monasterio encontraremos un remanso de paz y quizás podemos imaginarnos a los ermitaños que vivieron allí realizando tareas de alquimia.

Para más información:

Ibáñez, José María. La Vuelta a Mallorca en 80 Rutas. Palma de Mallorca: Anima Ignis., 2017.

https://www.alcudia.net/Pollentia/es/la-ciutat-romana/

[1] Las autoridades locales.

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