
El pasado 9 de junio de 2025 nos dejaba uno de los autores de novelas de espionaje más prolíficos de los últimos tiempos, el británico Frederick Forsyth (1938-2025).
¿Quién era Forsyth? Nacido en la localidad inglesa de Ashford el 25 de agosto de 1938, estudió en el Tonbridge School y más tarde se trasladó a España para continuar su formación en la Universidad de Granada.
Desde muy joven mostró interés por el periodismo, aunque entre 1956 y 1958 fue llamado a filas y se incorporó a la Royal Air Force (RAF), donde formó parte de un grupo de jóvenes pilotos. Durante este tiempo adquirió un conocimiento directo sobre el mundo militar. Tras finalizar el servicio, Forsyth retomó su vocación periodística y comenzó a trabajar en un modesto periódico local.
Estos primeros pasos le permitieron que, en 1965, la agencia Reuters se interesara por su trabajo y lo contratara como corresponsal. Poco después, la BBC también se fijó en él y lo envió como corresponsal de guerra al conflicto de Biafra en 1967. En ese contexto, Forsyth fue también contratado como asistente diplomático, aunque en realidad realizaba labores de espionaje para el MI6 británico.
En 1968 fue acusado de parcialidad en sus reportajes sobre Biafra, ya que defendía abiertamente la causa independentista. Harto de la situación, decidió abandonar tanto la BBC como el país africano. No obstante, regresó poco después por su cuenta, ya no como periodista, sino como escritor independiente. Fruto de esa experiencia fue su primer libro: La historia de Biafra (1969).
A lo largo de su obra literaria es evidente el uso de técnicas de investigación propias del periodismo, así como un conocimiento profundo del mundo del espionaje. Su primer gran éxito fue El día del Chacal (1971), una novela que narra el fallido intento de asesinato del general Charles de Gaulle, presidente de la República Francesa. El libro fue un superventas internacional y se adaptó al cine en varias ocasiones. La primera fue en 1973, dirigida por Fred Zinnemann y protagonizada por Edward Fox y Derek Jacobi. En 1997, Michael Caton-Jones dirigió una nueva versión con Bruce Willis, Richard Gere, J.K. Simmons y el gran Sidney Poitier.
En 1972 publicó su segunda novela, Odessa, donde un periodista de Hamburgo intenta desmantelar una red de antiguos nazis que viven ocultos en Alemania. Esta obra fue llevada al cine por Ronald Neame en 1974, con un reparto encabezado por Jon Voight, Maximilian Schell y, de nuevo, Derek Jacobi.
Ese mismo año, Forsyth publicó Los perros de la guerra, adaptada al cine en 1980 por John Irvin. En la película, Christopher Walken y Tom Berenger interpretan a dos mercenarios con la misión de asesinar al presidente Kimba de la ficticia República de Zangaro, inspirada en Guinea Ecuatorial (aunque las escenas se rodaron en Belice).
Otro de sus grandes éxitos fue El cuarto protocolo, publicado en 1984 (no en 1968, como se indicaba erróneamente). Esta novela fue llevada al cine en 1987 por John Mackenzie y contó con las actuaciones de Michael Caine, Pierce Brosnan y Ned Beatty.
En definitiva, nos deja un prolífico escritor de novelas de espías, muchas de las cuales han marcado la literatura y el cine contemporáneo, y han acompañado a varias generaciones de lectores.


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