Visitar una librería o una biblioteca es una forma de entrar en un universo que nos invita a dejar volar nuestra imaginación. Allí un libro — ese objeto tan especial — nos introduce en una historia, como le sucede al protagonista de “La Historia Interminable” de Michael Ende. Porque un libro no solo cuenta algo: permite que la historia no se pierda en el umbral del tiempo y construye un legado donde conviven memoria y tradición.
Los libros nos sumergen en mundos donde nos convertimos actores silenciosos. Podemos acompañar a un grupo decidido a destruir un anillo mágico, viajar a Macondo, ponernos en la piel de un caballero andante de la Mancha que lucha contra gigantes en forma de molinos, comprender a un a criatura creada por un científico que solo busca ser querida. También podemos recorrer la Mallorca del siglo XIX de la mano de George Sand en Un Invierno en Mallorca, sin movernos del sitio.
El Día del Libro se celebra el 23 de abril, coincidiendo con Día de Sant Jordi en Catalunya. Es una fecha simbólica, asociada a la desaparición de grandes nombres de la literatura como Miguel de Cervantes, William Shakespeare o Garcilaso de la Vega. Con el paso del tiempo, esta jornada se ha convertido en una autentica fiesta de la cultura.
En España, las librerías salen a la calle y acercan tanto las novedades como los clásicos que nunca pasan de moda. Es habitual ver autores firmando ejemplares, creando un vínculo directo entre quien escribe y quien lee.
Sant Jordi también es sinónimo de tradición en los territorios de habla catalana, donde el intercambio de libros y rosas simboliza cultura y afecto. Un gesto sencillo que mantiene viva una costumbre con siglos de historia.
Leer también es recorrer un territorio y construir identidad. Mallorca no es ajena a ello. Existen libros que funcionan como guías para descubrir la isla, entender sus leyendas y acercarse a su historia. Obras como La Vuelta a Mallorca en 80 Rutas, de José María Ibáñez, invitan a explorar Sa Roqueta desde otra mirada, casi como si siguiéramos los pasos de un viajero incansable.
Para quien firma estas líneas, la lectura es aprendizaje, cultura y refugio. Y escribir un libro es, además, una experiencia difícil de explicar. En 2008 publicamos El Hombre que Cambió el Mundo, una obra que nos dio muchas alegrías. Ver tu nombre en la portada tiene algo de vértigo y de orgullo a la vez.
¿Habrá un próximo libro? Sólo podemos decir una cosa: Estamos en ello. Porque mientras haya alguien leyendo, la memoria seguirá viva.
Juan Ramón Pons Bibiloni
Historiador y Divulgador. Graduado en Historia (UIB,2019)


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