OZEMPIC, NO ES MAGIA: LOS PELIGROS DE USAR FARMACOS PARA ADELGAZAR

INTRODUCCIÓN

Chistian Gabriel CEO y fundador de Lonvital

En los últimos meses, el nombre de Ozempic ha pasado de las farmacias a los titulares, las redes sociales y los gimnasios. Promocionado como el “nuevo fármaco milagroso” para perder peso, su uso se ha disparado, a menudo fuera del contexto clínico para el que fue diseñado.

Sin embargo, el aparente éxito puede esconder consecuencias graves cuando no hay supervisión médica: desde el temido efecto rebote hasta alteraciones emocionales o trastornos alimenticios. Para profundizar acerca de este fenómeno y separar mito de realidad, hablamos con Christian Gabriel CEO y fundador de Lonvital, una firma pionera en bienestar metabólico, que lanza una clara advertencia sobre los riesgos de medicalizar la estética.

TESTIMONIO PERSONAL DEL AUTOR DE LA ENTREVISTA:

Confieso que, como muchas personas, me he sentido tentado por el discurso fácil del “adelgazo sin esfuerzo”. Pero en mi caso así, ya que detrás hay una operación de estomago hace unos años, mucho esfuerzo, horas de gimnasio, caminatas y desde hace unos dos años utilizo Ozempic bajo prescripción médica como complemento al seguimiento que hace mi endocrino. De hecho, el nombre de “Ozempic” me ha aparecido en redes y en conversaciones con los amigos que me hablan de los “pros y contra” del uso de este medicamento. Por eso, al escucharlos —y como usuario informado—, me surgieron varias preguntas. Entonces, quise hablar con alguien que pudiera separar el fenómeno viral de la evidencia médica.

____________________________________________________________________________________________________________________________

ENTREVISTA CON CHRISTIAN GABRIEL CEO Y FUNDADOR DE LONVITAL:

Juan Ramón Pons: Como usuario de análogos del GLP-1, me interesa especialmente su opinión. ¿Cómo ve usted este “boom” por este tipo de medicamentos? ¿Cree que estamos ante una moda pasajera o una revolución en el ámbito de la salud y el bienestar?

Christian Gabriel:

La verdad es que sí, se ha puesto muy de moda. Yo mismo he sido usuario de este tipo de farmacología. Utilicé Saxenda, que también es un análogo del receptor GLP-1. Perdí 10 kilos en 6 meses… pero luego recuperé 15. ¿Por qué? Porque mi problema no era solo fisiológico, sino emocional: tenía una relación impulsiva con la comida. Era el típico que acudía a la nevera como recompensa por estrés o ansiedad, sin hambre real.

Por eso, aunque entiendo el entusiasmo inicial, creo que estamos ante una moda más que ante una revolución. Se ha generado la ilusión de que es posible perder peso sin esfuerzo, y eso siempre atrae. Pero en la práctica, no es tan sencillo. El sobrepeso es un problema multifactorial. No siempre está causado por lo que comemos, ni el principal responsable es la alimentación. Hay muchos casos en los que el origen tiene más que ver con el estrés, el sedentarismo, el descanso, alteraciones hormonales o factores emocionales y clínicos. Cuando no se trabajan esas causas, el peso vuelve.

En ese sentido, no estamos ante “la solución”, sino ante una herramienta puntual, que puede tener utilidad en determinados casos si se utiliza con criterio médico, como parte de un tratamiento global.

“El sobrepeso no siempre está causado por lo que comemos; ni el principal responsable es la alimentación”

– Christian Gabriel

¿Qué le ha llamado la atención del fenómeno desde su posición como CEO de Lonvital?

Más que hablar de que la gente “por fin ha encontrado una respuesta”, lo que estamos viendo es que muchos han puesto su esperanza en una nueva moda que promete perder peso sin esfuerzo. Y eso, tristemente, no suele sostenerse en el tiempo.

Lo positivo es que ha generado conversación sobre el problema del sobrepeso. Lo preocupante es que muchas personas están depositando toda su expectativa en una sola herramienta, sin entender sus limitaciones. Por eso es fundamental que quienes trabajamos en salud hagamos pedagogía y pongamos estos tratamientos en su sitio: como herramientas útiles en contextos específicos, no como soluciones mágicas para todo el mundo.

También me ha sorprendido cómo incluso personas con nivel socioeconómico bajo están haciendo un esfuerzo económico enorme para pagarlos, con precios que oscilan entre los 180 y los 370 euros al mes. Eso demuestra la magnitud del problema y la desesperación de muchas personas por encontrar una solución.

 


TENDENCIAS DEL SECTOR Y RESPUESTA EMPRESARIAL

¿Cómo ha afectado esta tendencia al modelo de negocio en empresas como la vuestra?

A nosotros no nos ha afectado negativamente. De hecho, ha reforzado nuestro modelo. En otros casos, como el de las cirugías bariátricas, sí se ha notado un descenso importante. Y sinceramente, no me parece mal: son intervenciones agresivas, con riesgos considerables. Tiene lógica que muchas personas prefieran probar primero opciones menos invasivas.

En Lonvital partimos de un enfoque diferente. Nosotros no prometemos solo bajar peso, sino evitar que se recupere. Analizamos qué factores están provocando el problema en cada persona —a veces son tres, a veces cuatro o más— y los tratamos desde un enfoque interdisciplinar. Solo en algunos casos concretos, donde el médico lo considera útil, se incluye farmacología. Pero siempre en dosis bajas, con retirada gradual, y nunca como protocolo general.

Nuestra ventaja es que no tenemos un competidor que esté haciendo esto como nosotros: con un método propio, basado en ciencia, tecnología, y un equipo clínico que trabaja de forma coordinada.

¿Os encontráis con clientes que piden directamente estos medicamentos sin valorar otras opciones?

Sí, constantemente. Aunque ya no suelen mencionar marcas, sino que vienen diciendo: “vengo por los pinchazos esos para bajar de peso”. Ahí empieza nuestra labor de educación.

Les explicamos que estos medicamentos no están indicados para todo el mundo, y que solo tienen sentido como parte de una estrategia terapéutica bien definida. Si el descontrol con la alimentación es uno de los factores principales, puede ser útil temporalmente para estabilizar al paciente. Pero también les dejamos claro que existen métodos alternativos —desde el trabajo emocional y conductual hasta la suplementación y la reeducación de hábitos— que pueden ser igual o más eficaces sin necesidad de farmacología.

Y aunque algunos vienen muy convencidos, lo bueno es que, cuando les explicamos bien cómo trabajamos, suelen entenderlo y cambiar su enfoque.

¿Qué papel puede jugar una empresa como Lonvital en educar a sus clientes sobre el uso responsable de estos tratamientos?

Un papel fundamental. Porque estamos viendo cada vez más plataformas o clínicas que venden recetas sin apenas criterio. Te cobran 50, 80 o 100 euros al mes por un trámite rápido, y lo convierten en un modelo de negocio. El problema es que detrás de esa transacción no hay una estrategia médica real, ni seguimiento, ni responsabilidad.

Nosotros hacemos justo lo contrario. Cuando alguien nos consulta, no le decimos lo que quiere oír, sino lo que necesita saber. Si el médico considera que el tratamiento farmacológico puede ayudar, se plantea, pero siempre dentro de un abordaje integral y con seguimiento activo.

Además, en Lonvital los profesionales no tienen ningún incentivo económico por indicar farmacología. Nadie gana más por recetar, y eso garantiza que se usen solo cuando son realmente necesarios.


ÉTICA, SALUD Y RESPONSABILIDAD

¿Cree que se está trivializando el uso de estos medicamentos?

Sí, absolutamente. Ya se habla de ellos con una ligereza preocupante. Me pasa que, sin saber a qué me dedico, la gente me comenta: “mi vecino se pinchó eso y adelgazó un montón… ahora está como antes pero quiere volver a hacerlo”. Se ha convertido en algo cíclico: “me lo pongo cuando me hace falta”, como si no tuviera consecuencias.

Ese vaivén de peso es peligroso. Es más perjudicial para la salud subir y bajar constantemente que mantener un sobrepeso estable. Y lo peor es que muchos no entienden que están tocando procesos hormonales complejos, que no son inocuos.

También hay un discurso muy comercial en torno al medicamento. Se idealiza, se publicita con testimonios exageradamente positivos, sin explicar lo que hay detrás. Esa narrativa genera expectativas irreales y lleva a un consumo irresponsable.

“Es más perjudicial para la salud subir y bajar constantemente que mantener un sobrepeso estable”

-Christian Gabriel.

¿Dónde está el equilibrio entre ofrecer soluciones efectivas y no promover un consumo irresponsable?

El equilibrio está en educar y explicar con honestidad. En dejar claro que este tipo de fármacos son solo una herramienta más dentro de un tratamiento bien estructurado. No curan el problema, no son mágicos, y no están indicados en todos los casos.

Lo comparo muchas veces con construir un edificio: no puedes levantarlo solo con una llave inglesa. Necesitas muchas herramientas. Con la salud ocurre igual: el resultado es fruto de trabajar sobre distintas áreas, desde el sueño hasta la gestión emocional.

Y también debemos tener cuidado con cómo comunicamos. Hay médicos que difunden testimonios de pacientes hablando maravillas del tratamiento. Pero no cuentan el contexto, ni los efectos adversos, ni los riesgos. Eso no ayuda, y es nuestra responsabilidad como profesionales contrarrestarlo con rigor.

¿Qué medidas toma Lonvital para asegurarse de que estos tratamientos se utilizan de forma segura y adecuada?

Primero: no los promocionamos. No los usamos como reclamo ni como puerta de entrada. Si el paciente los menciona, se le informa con claridad. Y se le explica que no depende de su preferencia, sino de una evaluación médica individualizada.

Segundo: ningún profesional de nuestro equipo tiene incentivos ligados a la prescripción de medicamentos. Eso garantiza que las decisiones se tomen solo por razones clínicas.

Y tercero: tenemos un protocolo propio que va más allá de la ficha técnica. En algunos casos somos incluso más estrictos. Por ejemplo, evitamos su uso si hay antecedentes de problemas gástricos o infecciones como Helicobacter pylori, aunque no esté contraindicado formalmente. Preferimos utilizar otras herramientas si hay riesgo elevado de efectos adversos.

Cuando se usa, se hace en dosis bajas, de forma temporal y con retirada gradual. Y solo si realmente encaja en la estrategia terapéutica de ese paciente.

¿Es sostenible a largo plazo el uso de estos tratamientos como herramienta de control de peso?

Desde nuestra experiencia, no. No es una herramienta para usar indefinidamente. De hecho, hemos visto muchos casos donde el cuerpo se adapta, el efecto disminuye, y se necesita subir la dosis para mantener los resultados. Eso no solo lo encarece, sino que también puede llevar a una dependencia.

Además, usarlo a largo plazo sin haber resuelto las causas reales del sobrepeso no tiene sentido. Porque cuando lo dejas, si no has cambiado nada, vuelves al punto de partida.

Existen estudios que plantean el uso crónico en dosis bajas bajo el argumento de que la obesidad es una enfermedad crónica. Pero incluso en ese marco, si no se aborda el problema multifactorial del paciente, se está utilizando la medicación como un parche


CIERRE Y MENSAJE FINAL

¿Qué mensaje le darías a alguien que, como yo, ya está usando estos tratamientos y busca hacerlo de forma responsable?

Mi mensaje sería claro: no desaproveches la oportunidad. Si estás usando este tratamiento, aprovéchalo no solo para perder peso, sino para trabajar a fondo las causas que te han llevado hasta aquí.

No lo hagas solo. Ponte en manos de profesionales que puedan ayudarte a identificar qué factores están afectando realmente a tu peso: estrés, ansiedad, hábitos, descanso, problemas hormonales… y trabaja sobre ellos mientras tienes más control sobre la alimentación.

Yo mismo utilicé uno de estos medicamentos hace años. Bajé 10 kilos… y luego subí 15. No fue culpa del fármaco. Fue porque no cambié lo que debía cambiar. No hice el trabajo profundo.

Así que si ya estás invirtiendo dinero, tiempo y energía, haz que valga la pena. Aprovecha esta fase como un punto de partida para transformar tu salud de forma duradera.

“No desaproveches la oportunidad. Si estás usando este tratamiento, aprovéchalo no solo como para perder peso, sino para trabajar en las causas que te han llevado hasta aquí”

-Christian Gabriel.

Después de esta charla, me queda claro que lo urgente no es perder peso, sino entender que hablamos de un tema de salud. Y para ello, necesitamos una mirada más integral sobre nuestro cuerpo, —ese sistema complejo y perfecto, que como un ordenador necesita cuidado y equilibrio—. Como comunicador me preocupa que los mensajes virales sobre salud terminen sustituyendo la reflexión crítica. Porque al final, el bienestar no puede medirse en likes, ni filtros, ni kilos sino en salud real y sostenida.

Por último, desde Revista Plural queremos dar las gracias al señor Christian Gabriel por atendernos.

Escribe un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.