Los mejores años reproductivos de una futbolista pueden coincidir con algunos de los momentos de mayor exigencia de su carrera profesional.
Preservar la fertilidad puede ser una opción para quienes deciden posponer la maternidad, pero el reto también pasa por conseguir que ser madre no penalice la trayectoria deportiva.
La maternidad sigue siendo uno de los grandes retos dentro del deporte femenino profesional. Para una futbolista de élite, decidir cuándo ser madre puede resultar especialmente complejo cuando entrenamientos, competiciones y años de máximo rendimiento coinciden con una etapa importante de su vida reproductiva.
Durante mucho tiempo, la conversación se ha centrado en cómo pueden las deportistas retrasar la maternidad para continuar desarrollando su carrera. Sin embargo, el debate empieza a plantearse también desde otra perspectiva: ¿por qué debería ser la deportista quien tuviera que adaptar siempre su deseo de ser madre a su profesión?
Desde Fertilab Barcelona defienden que ambas cuestiones pueden abordarse de manera paralela. Por un lado, avanzar hacia un deporte profesional en el que la maternidad no penalice a las jugadoras y, por otro, ofrecer información y alternativas a aquellas mujeres que, libremente, decidan posponerla.
Cuando el calendario deportivo y el reproductivo coinciden
La edad es uno de los factores que más condicionan la calidad ovocitaria. Desde el punto de vista médico, cuanto antes se realiza una preservación de óvulos, mejores pueden ser las condiciones de partida. Especialmente relevante es el periodo anterior a los 35 años, momento alrededor del cual se sitúa un punto de inflexión en el descenso de la reserva ovárica.
En las deportistas profesionales esta cuestión adquiere una dimensión particular. Algunos de sus mejores años desde el punto de vista reproductivo coinciden precisamente con etapas de gran exigencia en sus carreras.
Esto no significa que todas las futbolistas deban plantearse preservar sus óvulos. La decisión debe valorarse de forma individualizada y depender, sobre todo, del proyecto personal y reproductivo de cada mujer. Para aquellas que saben que todavía no quieren ser madres, conocer las posibilidades que existen puede permitirles tomar una decisión con mayor información.
¿Es compatible preservar la fertilidad con el fútbol de élite?
Una de las principales dudas que puede surgir entre las futbolistas es si un tratamiento de preservación de la fertilidad puede interferir en su rendimiento deportivo.
La vitrificación de óvulos requiere aproximadamente entre 10 y 14 días de estimulación ovárica mediante medicación hormonal, con el objetivo de conseguir que maduren varios folículos simultáneamente.
Durante los primeros días, la deportista puede mantener buena parte de su actividad física, siempre de forma individualizada. Sin embargo, a medida que los ovarios aumentan de tamaño es necesario reducir progresivamente algunos ejercicios, especialmente los de alto impacto o aquellos que implican movimientos y cambios rápidos de dirección, ya que pueden aumentar el riesgo de torsión ovárica.
En una futbolista profesional, por ejemplo, esto puede implicar adaptar determinados entrenamientos durante la fase final de la estimulación y durante los días posteriores a la punción ovárica.
El proceso puede planificarse teniendo en cuenta el calendario deportivo para buscar un momento en el que interfiera lo mínimo posible con entrenamientos y competiciones. Durante esos días pueden aparecer efectos transitorios como hinchazón abdominal, pesadez pélvica, cansancio o molestias relacionadas con el aumento del tamaño de los ovarios.
El día de la punción, mediante la que se extraen los óvulos para llevarlos posteriormente al laboratorio, se requiere una jornada completa de reposo. Después se recomiendan unos días de recuperación antes de reincorporarse progresivamente a la actividad habitual. Una vez terminado el tratamiento y recuperados los ovarios, la estimulación ovárica no produce una reducción del rendimiento deportivo.
La maternidad no debería condicionar una carrera deportiva
Pero hablar de maternidad en el deporte de élite únicamente desde la preservación de la fertilidad dejaría fuera una parte fundamental del debate.
Desde el Departamento de Preservación de Fertilidad de Fertilab Barcelona consideran que ninguna deportista debería sentir que tiene que retrasar la maternidad para poder continuar con su carrera profesional. El deporte debe avanzar también en conciliación, protección durante el embarazo, recuperación posparto y reincorporación a la competición.
Preservar la fertilidad y proteger a las deportistas que deciden ser madres durante su carrera no son, por tanto, planteamientos enfrentados.
Una futbolista puede querer ser madre mientras continúa desarrollando su trayectoria profesional. Otra puede decidir que todavía no ha llegado su momento y plantearse preservar su fertilidad. El objetivo debería ser que ambas dispongan de herramientas y condiciones para poder tomar esa decisión libremente.
Información, opciones y libertad para decidir
La evolución del deporte femenino no pasa únicamente por mejorar las condiciones dentro del terreno de juego. También implica reconocer que la vida profesional y personal de las deportistas conviven y que decisiones como la maternidad no deberían convertirse en un obstáculo para continuar compitiendo.
La preservación de la fertilidad puede ofrecer una alternativa a aquellas futbolistas que deciden posponer la maternidad, pero no debería convertirse en una respuesta automática a las exigencias del deporte profesional.
El verdadero avance pasa por ampliar las posibilidades. Por conseguir que una mujer pueda decidir ser madre durante su carrera deportiva sin sentirse penalizada y que, si prefiere esperar, conozca las alternativas disponibles.
Porque la libertad reproductiva no consiste en decidir por una deportista cuándo debe ser madre, sino en proporcionarle tres elementos fundamentales para que pueda hacerlo por sí misma: información, opciones y capacidad de decisión.


Escribe un comentario