LA CLUNIA SUBTERRÁNEA, EL SECRETO DE LAS AGUAS DE LA CIUDAD ROMANA BURGALESA

Bajo los cimientos de la impresionante Colonia Clunia Sulpicia se esconde otro yacimiento: un conjunto cárstico de galerías y lagunas subterráneas que alimentaban los manantiales que afloraban en el Alto del Castro y que los romanos supieron explotar para su beneficio. La Cueva Román se llama, descubierta por un vecino en 1900 y cuyas inscripciones revelan cómo los magistrados de la ciudad, encargados de las aguas, se preocupaban por mantener el control sobre ellas.

La historia de la Roma burgalesa continúa.

Cuando uno recorre el yacimiento arqueológico de la Colonia Clunia Sulpicia, encuentra a su paso numerosos pozos que nutrían de agua a la ciudad romana, así como surgencias naturales en las laderas del Alto de Castro, de las que se sirvieron las viviendas más perimetrales de la ciudad y su entorno. Todo parece normal, salvo si tenemos en cuenta que se trata de una obra de ingeniería de hace más de 2.000 años con la que, una de las ciudades más importantes al norte de la antigua Hispania, logró abastecer de agua a su población. Uno de los secretos mejor guardados de Clunia es su Cueva Román, que nos habla de la capacidad de los clunienses para adaptar y sacar el máximo beneficio a sus recursos naturales. Si te encantan las escapadas con historias de romanos, ¡Clunia te espera!

Un laberinto de acuíferos bajo los cimientos de Clunia Sulpicia

Lo que el viajero ve a simple vista cuando visita el yacimiento de la Colonia Clunia Sulpicia es una majestuosa ciudad romana de la que se conserva una buena parte gracias a los trabajos de excavación, investigación, recuperación y conservación que se han venido desarrollando a lo largo de los años. Gracias a ellos, se ha puesto en valor el teatro romano que cada agosto alberga uno de los festivales de más atractivos del panorama artístico nacional y que se cree en su día llegó a tener aforo hasta para 10.000 personas (hoy es de 1.000). En el yacimiento, el viajero también puede visitar el foro, que llegó a ser uno de los más importantes de la Península Ibérica, las termas, las domus o los mosaicos, que de octubre a marzo permanecen cerrados al público para evitar dañarse frente a las inclemencias estacionales, pero que ponen de manifiesto la relevancia de esta ciudad dentro de la provincia Citerior Tarraconense.

Lo que muchos no saben es que bajo los cimientos de esta espectacular ciudad romana, se esconde otro yacimiento secreto (inaccesible al público por su delicadeza, dificultad y peligrosidad). Ese otro yacimiento está formado por varios tramos de galerías subterráneas que los romanos acondicionaron con el fin de explotar las aguas contenidas y acumuladas, por la propia configuración geológica del cerro, bajo sus pies. Y si bien esta Clunia subterránea no se puede visitar, sí se pueden observar desde la superficie algunos de los pozos desde los que los clunienses obtenían el agua para su uso cotidiano. Ingeniería punta de hace 2.000 años que revela, una vez más, el alto interés arqueológico, histórico y patrimonial que atesora cada piedra de este lugar por el que pasó el mismísimo Servio Sulpicio Galba justo antes de ser proclamado emperador de Roma tras la muerte de Nerón. La historia que aquí se respira no es poca.

El descubrimiento de la Cueva Román en 1900 y por qué se fundó Clunia en Peñalba de Castro

Aquí, en el Alto del Castro, junto al municipio burgalés que hoy conocemos como Peñalba de Castro, decidieron los romanos levantar hace más de 2.000 años la que pronto se convertiría en centro administrativo, cultural y económico de la Meseta norte. La elección del enclave no fue casualidad, sino el resultado de una meditada decisión y estudio del territorio: estratégico, de pervivencia y comunicación con el entorno. La experiencia, análisis y observación los llevó a saber que contaban con un abastecimiento de agua asegurado, fundamental para la subsistencia de cualquier ciudad. Un conocimiento que no fue fruto del azar como ocurriría a principios del siglo XX, momento en el que la ciudad volvería a centrar el interés de los investigadores. Interés que además tomaría un nuevo enfoque a partir del hallazgo del señor Román Juez Peñalba (de ahí el nombre de la cueva) en 1900. Momento en el que, realizando unos trabajos en la ladera norte del Alto del Castro para la construcción de una bodega, descubrió que ya alguien había estado horadando la roca antes que él. ¡Los romanos!

El hallazgo supuso el descubrimiento de un auténtico yacimiento arqueológico en sí mismo que viene a enriquecer el valor del ya existente en la superficie. Sin duda, fue determinante para los responsables de llevar a cabo el proyecto de urbanización de esta ciudad el conocer y observar el entorno, determinando la existencia de distintas fuentes y surgencias naturales que manaban a media ladera. Esto les hizo pensar en la existencia de aguas contenidas en el interior de la tierra y atrapadas en la misma por la configuración caliza y arcillosa del cerro. Una joya natural que acondicionaron a sus necesidades de suministro, generando un conjunto de galerías con las que redistribuir el contenido de las lagunas subterráneas que alimentaban los pozos abiertos en la ciudad. Una infraestructura urbana de gran envergadura, ahora mismo en estudio, y un tesoro más de los muchos que se pueden apreciar al visitar el Aula Arqueológica del yacimiento de la Colonia Clunia Sulpicia.

El yacimiento de la Clunia subterránea esconde también la firma de sus magistrados

Los trabajos de investigación y estudio de este conjunto cárstico han revelado varios detalles que ponen en evidencia la importancia de esta cueva. El exquisito trabajo de los romanos hace 2.000 años queda demostrado en obras como los canales de interconexión de las lagunas, así como en las inscripciones que atestiguan la presencia de distintos personajes y su condición social. Como en cualquier obra de ingeniería, los magistrados de la ciudad supervisaban las acciones de mantenimiento necesarias para el abastecimiento de agua y dejaron constancia en su interior (IIII VIRI VENERUN) de los trabajos realizados. Huellas que no se limitaron a un nombre, como los ediles de la ciudad, sino que en ocasiones se acompañaron de figuras y representaciones itifálicas.

 

 

 

Clunia Sulpicia: la ciudad romana de Burgos 

Clunia Sulpicia es arqueología, teatro, cultura, paisaje y naturaleza, y está situada en un maravilloso territorio donde el objetivo es que quien lo visite se sienta parte de él. En 2024 más de 31.700 personas participaron en alguna de las actividades de CLVNIA Cultural – Festival de Verano, Festival Juvenil de Teatro Grecolatino, Clunia cerca de ti, visitas arqueoteatralizadas, talleres arqueológicos y cursos de verano-, convirtiéndolo en un referente cultural único en España.  

 

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