Palma es una ciudad donde muchas historias convergen y algunas traspasan aquella línea tan delgada que separa “la realidad de la fantasía”
A veces, un paseo por la ciudad es una aproximación a aquellas historias que no aparecen en las crónicas, aquellas historias que los guías no te cuentan por desconocimiento y tampoco aparecen en las guías de viajes. Sin embargo, estas historias o leyendas las podemos encontrar en la memoria colectiva de Palma y entre las callejuelas del Centro Histórico que durante la noche ve como emerge la magia del misterio.
Nos situamos en pleno barrio de Sa Gerreria y concretamente, en la palmesana Plaça Mercadal, que, aunque el subconsciente nos lleva a que la toponimia de la plaza pueda llevarnos a pensar que es una referencia a la localidad menorquina de Es Mercadal…. ¡Pues no! Parece ser que el topónimo nos indica que esa Plaza en tiempos pretéritos era conocida como “Plaça d’Es Mercat de d’Alt”, sin embargo, este enclave también se conocía como “Plaça del Pes del Carbó” ya que, bajo los arcos, los únicos mudos testigos de lo que fue en su día un mercado donde los comerciantes montaban sus puestos y se pesaba el carbón que llegaba a la ciudad que los ciudadanos adquirían para llevar a sus hogares o negocios.
Lo cual nos hace suponer que quizás allí hubiera algún pozo de carbón, sin embargo, es una hipótesis que está allí y nosotros nos limitamos a respetar.
Por otra parte, sabemos que allí había un pequeño pozo publico de agua donde la gente podía ir tanto a beber agua como también recoger el liquido elemento para para llevarlo a sus respectivos hogares.
Según nos cuenta el obispo Josep Miralles en una narración suya donde nos habla de un hecho milagroso que tuvo en la misma plaza el 14 de octubre de 1648 y que se atribuyó a la Patrona de Palma, es decir, La Mare de Deu de La Salut.
Ese 14 de octubre de 1648, Antoni un muchacho de 14 años, se acercó al pozo para sacar un poco de agua y llenar las tinajas. Sin embargo, el peso del cubo pudo con el pobre niño que no era de gran envergadura e hizo que se precipitase hacia el interior del pozo. Sin embargo, Antoni consiguió agarrarse de la cuerda sin dejar de invocar a la Virgen de la Salud y gracias a ella, consiguió poner los pies sobre un saliente de la roca que impidió la tragedia. Los transeúntes que estaban por la zona se acercaron al pozo y ayudaron a Antoni a salir del pozo.
Por último, ese pozo se hizo famoso por toda la ciudad, mucha gente no dudó en agradecer a la virgen que salvase al chico. La historia fue recogida por José Zaforteza Musoles en su libro “La Ciudad de Mallorca” Un ensayo histórico topónimo que consta de cinco tomos, Mas de 2000 páginas y cuatro volúmenes de esta obra magna se publicaron en vida del autor entre 1953 y 1960, mientras que el quinto se publicó se publicó en 1988 tras fallecer el autor. Estos libros nos permiten un recorrido por el origen del nombre de las calles de Palma, ilustra aquellos aspectos que hoy son tan cotidianos como el alumbrado público o la numeración de las casas.
Para terminar, del pozo de la Plaza Mercadal no queda ningún resto y la arqueología tampoco ha podido localizarlo, sin embargo, el milagro quedó registrado en la memoria colectiva de Palma.
FUENTES CONSULTADAS:
Casesnoves, M. Á. (2007). Història de les Illes Balears . Palma de Mallorca: Moll.
Garrrido, C. (2005 de Octubre de 2005). Diario de Mallorca: Milagro en el Mercadal. Recuperado el 4 de Junio de 2025, de Diario de Mallorca: https://www.diariodemallorca.es/palma/2005/10/06/milagro-mercadal-4469375.html
Riera, J. (4 de Julio de 2012). Diario de Mallorca: Zaforteza Musoles: Medio Siglo después. Recuperado el 4 de Junio de 2025, de Diario de Mallorca: https://www.diariodemallorca.es/palma/2012/07/04/zaforteza-musoles-medio-siglo-despues-3969793.html


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