UN AÑO DE CORONAVIRUS EN MALLORCA

Se ha cumplido un año del maldito bicho llamado por la OMS Covid-19, una pandemia que nos cambió la vida a todos los ciudadanos, no sólo de las Islas Baleares sino también de todo el Mundo. Se han contabilizado en un año en España tres millones de contagiados, pero la gran lacra han sido los más de 60.000 fallecidos, a los que no hemos podido despedir.

Pocos pensábamos que en España la Covid-19 tendría tanta incidencia pues procedía de la Republica Popular China y Oriente está muy lejos. Sin embargo, el virus crecía y cada vez se producían más fallecimientos. Italia fue el primer país europeo que fue golpeado por este virus y su gobierno decidió ordenar el confinamiento de todo el Estado. Las imágenes de Roma, Milán, Torino, Nápoles u Venecia; eran desgarradoras. Lo mismo sucedió en España cuando a mediados de marzo el Gobierno de Pedro Sanchez ordenaba el confinamiento general de la población y durante dos meses aproximadamente, toda actividad se detenía. Fue entonces cuando todos los españoles comenzaron a salir a los balcones y terrazas para aplaudir a las 20:00h a quienes están en primera línea de esta batalla que se libra en todos los hospitales. Era una lección de solidaridad en todos los aspectos.

Después se puso en marcha desde Moncloa una desescalada con el fin de reactivar la economía y lo más importante para nuestras Islas: “El turismo”. De hecho, desde el Govern Balear que preside la socialista Francina Armengol se diseñó un plan para reactivar la actividad turística en las Islas Baleares a través de corredores, pero fue en balde ya que aparecieron rebrotes de contagios y se ordenaron de nuevo los cierres preventivos de los hoteles. Un golpe durísimo a la gran locomotora de la economía de nuestras Islas.

Es bien es cierto que el Govern Balear durante la primera ola de la Pandemia realizó una gestión aceptable, con un acuerdo casi unánime y se supo contener el virus, con la colaboración ciudadana.  Después de esta primera ola, volvió la esperanza para todos, con una cierta recuperación económica en algunos sectores como la restauración que pudieron abrir… Sin embargo, aquella fatídica noche del mes de octubre cuando el toque de queda era a las 12h de la madrugada… la Presidenta Francina Armengol era sorprendida por la Policía Local de Palma en un bar y toda autoridad moral desapareció en un instante… fue un golpe que acabó de un plumazo con la resignación con las medidas adoptadas por el gobierno de coalición balear, Una confianza que no se ha recuperado. También se habló de salvar la navidad” pero ya sea por la irresponsabilidad de algunos y la mala gestión de otros, las autoridades de Baleares obligaron al sector de la restauración a cerrar sus negocios con lo que el paro se disparaba y la economía se paraba en seco. Lo cual era una muerte anunciada no solo para la hostelería, la restauración y el turismo. No podemos olvidar que detrás de cualquier negocio hay muchas familias y personas que viven directa o indirectamente de este sector.  Hasta aquí, todos estaremos de acuerdo con que fueron unas medidas muy duras para todos, pero poco a poco la incidencia de la ola del Covid19 va bajando, y desde el Govern se debería de diseñar un plan de desescalada con el fin de volver a poner en marcha la economía siempre y cuando no se produzcan nuevos rebrotes que vuelvan a cerrar la economía.

Por otra parte, a finales de diciembre se comenzaron a repartir las diferentes vacunas que se han ido aprobando y son la verdadera esperanza no sólo para la población española sino también mundial. A pesar de todo, aquí nuevamente las autoridades están siendo cuestionadas por la opinión pública, ya que en un principio se establecieron unos protocolos de vacunación para la población, pero algunos envueltos se han saltado la fila o simplemente con la escusa de tener un cargo público” están autorizados a poderse saltar estos protocolos con el fin de vacunarse en la mayor brevedad posible, la sombra de la duda cubre toda la gestión ante la negativa a ofrecer los nombres como el señor Obispo, cualquier alto cargo de las instituciones públicas de nuestras Islas, debe ser desenmascarado. Es el momento en que la empatía hacia la ciudadanía, ayudar a quienes menos tienen y, sobre todo, ser honestos. Unos políticos cuya credibilidad ha quedado por los suelos, especialmente, desde episodios como el del bar, el comité de sabios que no existe, el IVA de las mascarillas o ahora recientemente, con el asunto de las vacunas VIP” donde prácticamente los que apoyan al Govern son las denominadas Guardias de Corps” de los diferentes partidos de turno a las que hay que proteger como sea.

Por último, ya estamos en febrero y deseamos que la situación, mejore para todos e imponernos responsabilidad, lo principal es la salud de todos y, sobre todo, ser un poco más felices.

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