CUANDO LA LEY DEVUELVE DIGNIDAD: LA HISTORIA DE UN JOVEN CON NEUROFIBROMATOSIS TIPO 2

Nuestro cliente tenía poco más de treinta años cuando la neurofibromatosis tipo 2 empezó a cambiarle la vida. Una enfermedad rara, hereditaria y progresiva que provoca tumores en el sistema nervioso. En su caso, la pérdida de audición llegó primero; luego problemas de equilibrio, visión y un dolor constante que le acompañaba cada día.

Junto a él, su pareja y su familia, ya no solo preocupados por su salud, sino también por el futuro. Porque la enfermedad no solo le arrebató capacidades físicas, sino que también le obligó a comunicarse casi exclusivamente por señas, leyendo labios o con nosotros, sus abogados, por correo electrónico, algo que añade una barrera más en un mundo que, demasiadas veces, no está preparado para personas en situación de discapacidad.

La lucha por el reconocimiento de pensión de incapacidad fue larga y desgastante. Primero, la Seguridad Social le negó cualquier grado de incapacidad permanente, pese a que su estado hacía imposible cualquier trabajo con un mínimo de eficacia y estabilidad. Después, y tras casi un año de espera, el juzgado le concedió la incapacidad total, como si todavía pudiera dedicarse a otro empleo, aunque fuese liviano o sedentario. Finalmente, tras estudiar la sentencia y presentar recurso ante el Tribunal Superior de Justicia, llegó la resolución espera: le reconocieron la incapacidad permanente absoluta.

El fallo de la sentencia no es solo un triunfo para el despacho y los abogados. Para él, significa recuperar un poco de paz, contar con un ingreso estable, no tener que demostrar una y otra vez lo evidente, y sentir que el sistema le mira con humanidad. También supone un alivio para quienes le rodean, que pueden centrar sus energías en cuidarle, en lugar de luchar contra la burocracia.

Historias como esta recuerdan que cuando el ejercicio de la abogacía se orienta a ayudar a quienes más lo necesitan, puedes cambiar vidas de forma muy concreta. Aunque la enfermedad avanza y seguirá planteando retos, hemos conseguido que ya no tenga que preocuparse por algo tan básico como contar con unos ingresos estables, permitiendo centrar las fuerzas en lo importante: cuidarse, estar con los suyos y afrontar el día a día con algo más de serenidad.

Autor:

Alejandro de Paz, abogado laboralista en dPG Legal

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