TRAJANO: EL HISPANO QUE GOBERNÓ EL IMPERIO ROMANO

La Península Ibérica tuvo un papel destacado en la Historia Antigua, especialmente, en la época de expansión romana, ya que fue un territorio que aportó muchos recursos ya sea durante la Republica como el Imperio.  Desde la explotación de los recursos naturales, la expansión de la romanización o las fundaciones de ciudades donde podemos contemplar el legado romano en Hispania con los monumentos que nos muestran la grandeza de Roma y muchos personajes como el filosofo Seneca, el pedagogo Quintiliano, etc…

Más cerca de nosotros, en las Islas Baleares contamos con la presencia de Roma desde los restos arqueológicos de Pollentia[1], los pocos restos romanos que hay en Palma y recientemente, el hallazgo de un barco romano cerca de la turística Playa de Palma. Así como la presencia de los famosos Foners engrosando las legiones de Julio César en la Guerra de las Galias luchando al lado del famoso general.

Tranquilos, este articulo no tiene nada que hablar sobre la presencia romana en la Península, pero sí estrenaremos una “serie” sobre tres emperadores de origen hispano que gobernaron la Urbs Romana.

Marco Ulpio Trajano: (53-117) Emperador entre los años 96 y 117 de nuestra Era.

Hay dos hipótesis sobre el origen familiar de Trajano, una (y la más factible) es que nació en la ciudad de Itálica y hay otra hipótesis que situaría los orígenes de Trajano en la localidad de Pedraza (cerca de Segovia), ya que su madre era de esa zona y son varios los autores que apuntan esa teoría, ya que explicaría la predilección de Trajano por esta zona ya que financió las obras publicas como por ejemplo el famoso Acueducto de Segovia. También se sabe que el padre de Trajano era senador en Roma durante el mandato de la Dinastía Flavia y pertenecían a la gens Ulpia.

Trajano llegó al trono imperial cuando tenía 44 años cuando sucedió al emperador Nerva, aunque era una persona de orígenes coloniales durante sus años en el trono de Roma no mostró muchos rasgos en su política para favorecer a las provincias de donde procedían sus antepasados. Aunque en las monedas que se acuñaron durante su gobierno se hizo propaganda no al Hércules Gaditano sino al Hércules Invictus del Foro Boario que protegía a la ciudad de Tibur (Tivoli), precisamente, no podemos olvidar que en Tivoli es donde residían muchos senadores hispanos durante esa época.

Estamos ante un emperador que quería mantener la línea iniciada por Nerva, es decir, se esforzó por mantener buenas relaciones con el Senado sin la necesidad de otorgarle muchas competencias políticas; Eran pocos los que deseaban que el Senado recuperase sus antiguas prerrogativas en la toma de decisiones. A Trajano solo le bastó el reconocimiento del Senado como máximo órgano consultivo. Además, el César hispano tuvo muchos gestos políticos que tendían a concederle a Senado una apariencia participativa. Plinio “El Joven” en su Panegírico nos habla que Trajano se levantaba siempre para hacer el juramento de sus compromisos como cónsul utilizando la forma antigua y de pie, mientras el presidente de la sesión estaba sentado; el emperador lo hacía para mantener las viejas costumbres heredadas de la Republica; en este sentido, Trajano sólo asumía la potestad tribunicia año a año y cada 10 de diciembre, la fecha tradicional; y finalmente, desempeñó pocos consulados no para impedir que otros senadores pudieran culminar su Cursus Honorum[2] al alcanzar la magistratura del consulado. No obstante, Trajano se cubrió las espaldas con la decisión de los senadores para aplicar condenas a los senadores a los que se les acusaba de malversación de fondos públicos, es decir, había una lucha contra la corrupción. Así mismo, Trajano reconoció con hechos que el Senado pudiera disponer de mayor libertad de expresión e incluso tener una mayor capacidad a la hora de tomar decisiones los asuntos siempre que no se organizasen grupos de oposición al Emperador y al Régimen. Un detalle del propio Trajano fue otorgar el privilegio de la Acletio que se otorgaba a los miembros de la Orden Ecuestre como metido a sus servicios al Estado.

También como militar, tuvo éxitos, en su juventud destacó bajo las órdenes del también emperador Domiciano y legado de Legión VII Gemina en Hispania, como comandante aplastó la revuelta del gobernador Lucio Saturnino. Sin embargo, el mayor éxito de Trajano como militar fue en las Guerras contra los dacios que comandaba Decébalo entre los años 101-102 y 105-106. Tras una primera batalla, Decébalo resistió y Trajano aprovechó para recuperar a sus hombres, así como pedir refuerzos de otras legiones. Además, ordenó al arquitecto Apolodoro de Damasco que construyera un macizo y puente para cruzar el Danubio en lo que se ha considerado una de las mayores obras de ingeniera. Tras la derrota de Decebalo, Trajano recibió el reconocimiento en Roma y la construcción de la famosa Columna de Trajano que se puede ver en el Foro que lleva el nombre del César nacido en Itálica (Santiponce, España)

Por último, como militar Trajano también emprendió la expansión del Imperio hacia el Este conquistando las zonas de Oriente Medio.

Podemos concluir con que Trajano fue un estadista muy prudente donde intentó favorecer a las clases medias y bajas realizando un programa conocido como “los alimenta” que abogaba por el bienestar que ayudaba a los niños huérfanos y pobres de todo el Imperio. Un programa sufragado por los fondos de la guerra dacia y se destinaron impuestos estatales, así como también el propio Trajano que labores de filantropía. No dudó en celebrar combates de gladiadores en el Anfiteatro Flavio durante tres meses donde mucha gente acudió a Roma a ver los Juegos. Un emperador que intentó equilibrar las desigualdades entre Italia y el resto de las provincias. En cuanto a su política contra los cristianos, inicialmente mantuvo las leyes decretadas por Domiciano y recomendaba su persecución cuando sólo fueran una amenaza que pusiera en peligro el orden social en las ciudades.

Bibliografía y enlaces de Interés:

Magas, Julio. «El Imperio Durante los Antoninos: Trajano. .» En Historia Universal, de Julio Mangas, 333-338. Barcelona: Vicens Vives. , 2004.

https://revistaplural.es/mentes-brillantes-cayo-octavio-augusto/

https://revistaplural.es/roma-la-urbe-por-excelencia/

https://revistaplural.es/pollentia-el-legado-de-roma-en-mallorca/

https://revistaplural.es/enrique-garcia-riaza-soy-un-enamorado-de-la-historia-al-que-le-gusta-compartir-su-entusiasmo-con-sus-alumnos/

 

[1] Alcudia.

[2] La llamada Carrera de los Honores que implicaba el ejercicio de las diferentes magistraturas romanas.

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