EL PAPA QUE FUE OBISPO DE MALLORCA

EL NOMBRE DE RODRIGO DE BORJA APARECE COMO EN LA LISTA DE OBISPOS DE MALLORCA

UNA APROXIMACIÓN A LA FIGURA DE RODRIGO DE BORJA, PAPA ALEJANDRO VI Y EL ÚLTIMO ESPAÑOL EN SENTARSE EN EL TRONO DE SAN PEDRO.

Introducción
A lo largo de sus 2000 años de historia, la Iglesia Católica ha sido gobernada por 265 Papas, desde el apóstol Pedro hasta el actual pontífice. Entre ellos, encontramos cuatro de origen hispano, aunque con matices. Dámaso I, nacido en la provincia romana de Gallaecia; Benedicto XIII, el famoso Papa Luna, considerado antipapa; su sucesor Clemente VIII, quien abdicó en 1429 para poner fin al Cisma de Occidente; y finalmente los dos pontífices valencianos de la familia Borja: Calixto III y Alejandro VI.

En este último nos centraremos: Rodrigo de Borja, más conocido como Alejandro VI, un personaje tan polémico como decisivo, que durante tres años aparece en la lista de obispos de Mallorca, aunque nunca llegara a visitar la isla.

Contexto histórico
El siglo XV fue una época de grandes transformaciones: el Renacimiento en las artes y las letras, el Humanismo en la filosofía y el inicio de la era de los descubrimientos. La caída de Constantinopla en 1453 había alterado el comercio con Oriente, impulsando a portugueses y castellanos a lanzarse al Atlántico. Castilla conquistaba Granada en 1492 y financiaba a Colón, mientras Portugal abría la ruta hacia las Indias Orientales.

En este marco, Rodrigo de Borja ascendía en la curia romana, un tiempo en el que la corrupción eclesiástica, el nepotismo y la venta de indulgencias marcaron la antesala de la Reforma Protestante. Fue también una época en que la Monarquía Hispánica, con Isabel y Fernando, consolidaba su poder y sus vínculos con Roma. Alejandro VI, consciente de ello, otorgó a los Reyes Católicos el título con el que pasarían a la historia.

Rodrigo de Borja: orígenes y ascenso
Nacido en Játiva en 1431, Rodrigo era sobrino de Alfonso de Borja, futuro Calixto III, quien lo llevó a Roma y le procuró una sólida formación en Derecho Canónico en la Universidad de Bolonia. Italianizó su apellido a “Borgia” y pronto acumuló cargos e influencias: cardenal, vicecanciller, administrador y hábil diplomático.

En 1489 fue designado obispo de Mallorca, aunque nunca ejerció realmente el cargo. El nombramiento le reportaba rentas, pero no implicó presencia en la isla ni atención pastoral. En 1492, tras la muerte de Inocencio VIII, el cónclave lo eligió Papa con el nombre de Alejandro VI en medio de acusaciones de simonía y sobornos.

Un Papa en tiempos convulsos
Su pontificado (1492-1503) coincidió con momentos cruciales: el descubrimiento de América, la expansión del poder hispano y los conflictos por el Reino de Nápoles. Alejandro VI supo maniobrar diplomáticamente entre Francia, el Sacro Imperio, Venecia y los Reyes Católicos, garantizando en ocasiones la estabilidad de los Estados Pontificios.

Sin embargo, su figura ha quedado marcada por el nepotismo. Nombró a su hijo César cardenal y soñó con que llegara a ser Papa; utilizó matrimonios de conveniencia para su hija Lucrecia; y otorgó cargos militares a su hijo Juan. A la vez, patrocinó a artistas del Renacimiento como Pinturicchio, impulsó la Universidad de Valencia y emitió las célebres Bulas Alejandrinas que sentaron las bases del reparto del Nuevo Mundo.

Muerte y legado
Alejandro VI murió en Roma el 18 de agosto de 1503, tras enfermar en un banquete al que asistía con su hijo César. Fue enterrado en la iglesia de Santa María de Montserrat, templo nacional de los españoles en Roma, junto a su tío Calixto III.

Su legado sigue siendo ambiguo: político astuto, promotor del arte y la educación, pero también símbolo de la corrupción eclesiástica que alimentó la futura Reforma. Para Mallorca, su paso es casi anecdótico: figura en las listas como obispo durante tres años, aunque nunca llegó a tomar posesión de la Seu.

Reflexión final
La historia de Alejandro VI nos recuerda cómo la Iglesia, en sus luces y sombras, ha estado estrechamente ligada a la política y a los intereses dinásticos. Que un Papa de tal magnitud aparezca vinculado —aunque sea nominalmente— a Mallorca, nos ofrece la oportunidad de conectar la historia universal con la nuestra, y de recordar que incluso los grandes protagonistas del Renacimiento dejaron su huella, directa o indirecta, en la historia de las Baleares.

 

Para más información:

 

Batllori, M. (1999). La Familia de los Borja. Madrid: Real Academia de la Historia.

Bisbat de Mallorca. (20 de Enero de 2022). Bisbat de Mallorca. Recuperado el 29 de Agosto de 2025, de Bisbat de Mallorca: https://www.bisbatdemallorca.org/epistologic/

Casesnoves, M. À. (2007). Història de les Illes Balears. Palma de Mallorca : Moll.

Claramunt, S., Portela, E., González, M., & Mitre, E. (2008). Historia Medieval Universal . Barcelona: Ariel.

Enciplopedia Católica. (3 de Agosto de 2025). ACI Prensa. Recuperado el 29 de Agosto de 2025, de ACI Prensa: https://ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Alejandro_VI

Floristán, A. (2007). Historia Moderna Universal. Barcelona : Ariel.

Pérez, J. (1999). Historia de España . Barcelona: Crítica.

 

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