EL PAPEL DE LA ALIMENTACIÓN PARA AFRONTAR EL OTOÑO CON ENERGÍA

El otoño llega cada año cargado de cambios: los días se acortan, los horarios se ajustan y muchas personas sienten que su energía disminuye. Ese cansancio, la falta de concentración o incluso un cierto bajón anímico son sensaciones habituales al retomar la rutina. Pero lo cierto es que gran parte de cómo afrontamos esta transición depende de un gesto tan sencillo y cotidiano como lo que elegimos comer cada día.

La alimentación no solo nos proporciona energía, también influye directamente en nuestro bienestar emocional y físico. Apostar por cereales integrales como la avena, la quinoa o el pan integral permite mantener un nivel de energía más estable a lo largo de la jornada, mientras que proteínas de calidad —huevos, pescado o legumbres— favorecen la saciedad y ayudan al cuerpo a recuperarse tras los cambios de ritmo. Complementar todo esto con frutas y verduras frescas aporta vitaminas, minerales y antioxidantes que refuerzan el sistema inmunitario y contribuyen a sentirnos más vitales y motivados.

Una herramienta práctica para integrar estos principios es el método del plato: dividir un plato en tres secciones, dedicando la mitad a verduras y hortalizas, un cuarto a proteínas de calidad y el último cuarto a hidratos de carbono, preferiblemente integrales. Este enfoque no solo facilita la planificación de comidas equilibradas, sino que permite adaptarlas a los gustos y necesidades de cada persona sin complicaciones. Además, incluir alimentos fermentados como yogur o kéfir ayuda a mantener el intestino en equilibrio, lo que tiene un efecto directo sobre la concentración y el estado de ánimo.

No obstante, también conviene ser conscientes de lo que no nos beneficia tanto. Los ultraprocesados o los productos muy azucarados pueden parecer soluciones rápidas ante el cansancio, pero suelen provocar bajones de energía y dificultar la digestión, afectando también al ánimo. Tampoco debemos dejarnos seducir por las llamadas dietas “détox”, que prometen limpiar el organismo tras los excesos del verano. Nuestro cuerpo ya cuenta con sistemas naturales de depuración —hígado y riñones— y estas prácticas, además de basarse en un marketing engañoso, pueden generar déficits nutricionales o incluso problemas de salud como litiasis renal.

Lo importante es comprender que cuidarse no significa eliminar alimentos o someterse a pautas estrictas de manera indefinida. Lo esencial es mantener un patrón mediterráneo, equilibrado y flexible, que se pueda sostener a lo largo del año. Y si queremos asegurarnos de hacerlo bien, contar con profesionales que diseñen un plan personalizado según nuestras necesidades y objetivos, como el equipo de nutricionistas de Nootric, es la forma más segura y eficaz de adaptar nuestra alimentación sin riesgos.

Además, mejorar nuestro bienestar no se limita a lo que comemos. Dormir lo suficiente, moverse de forma regular, organizar el tiempo y gestionar el estrés son hábitos que refuerzan la energía y la motivación. Cuando estos factores se combinan con una alimentación equilibrada, afrontar la vuelta a la rutina se vuelve mucho más llevadero.

En definitiva, el otoño no tiene por qué ser sinónimo de agotamiento o desánimo. Puede convertirse en una oportunidad para recuperar orden, energía y equilibrio, comenzando por algo tan cotidiano como lo que ponemos en nuestro plato cada día.

Autora del texto: Isabel Martorell de Nootric

Autora del texto: La doctora Isabel Martorell

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