FUNDACIÓN SHAMBHALLA CUMPLE 10 AÑOS MARCANDO LA DIFERENCIA

ENTREVISTA CON VICTOR MORA, PRESIDENTE SHAMBHALLA.

SHAMBHALLA ES LA LUZ QUE GUIA A LOS JOVENES POR EL CAMINO CORRECTO Y ENSEÑARLES A HACERLAS COSAS CON PASIÓN”.  

Palma de Mallorca, 12 de enero de 2024—La juventud es uno de los eslabones más débiles de la sociedad actual y es quien padece en carne propia los errores que han cometido los mayores porque, aunque parezca una utopía los jóvenes reciben una herencia por parte de las generaciones que los han precedido. Sin embargo, hay entidades que con mucho tesón y no sin dificultades luchan por dar una oportunidad a los jóvenes que la sociedad les has negado.

Una de estas entidades de las que os estábamos hablando es Fundación Shambhala que está de aniversario porque cumplen diez años de vida ayudando a los jóvenes más desfavorecidos no solo de Mallorca sino también de otros lugares del mundo, son chicos cuya edad oscila entre los 18 y los 25 años. Todos ellos se encuentran en riesgo de exclusión social, muchos no son atendidos por los diferentes servicios sociales o simplemente, no cuentan con los apoyos familiares o económicos para poder cumplir sus sueños desde el punto de vista educativo para estudiar una carrera o formarse para lograr un trabajo acorde con sus necesidades.

Para celebrar estos diez años de vida de la Fundación Shambhala y hemos tenido una charla muy interesante con Víctor Mora, Presidente de la Fundación sobre los diez años de esta entidad

Juan Ramón Pons: ¿Cómo fueron los inicios de Shambhala?

Víctor Mora: Fueron unos comienzos totalmente altruistas donde uno de los chicos se acercó a nosotros porque necesitaba ser ayudado y entonces mi compañera Susy accedió ayudar a nuestro primer usuario. A partir de aquí, el chico consiguió acabar sus estudios y lograr un puesto de trabajo. Este primer usuario, fue el primer eslabón y a partir de aquí vinieron muchos porque las buenas noticias fueron llegando otros jóvenes. Inicialmente se costeaban los estudios de forma individual, pero al ver el gran numero de demandas fue cuando decidimos crear la Fundación en 2012. Aun hoy en día este usuario tiene contacto con nosotros y está muy agradecido por ello”.

¿Qué balance puedes hacer de los diez años de vida en los que lleváis ayudando a los usuarios?

“Para mi el balance es positivo porque cualquier cambio por pequeño que sea siempre es significativo, pero es cierto que hemos pasado por momentos complicados donde hemos tenido que tomar decisiones con poco margen de maniobra y es cierto, que hubiera tenido que trazar la trayectoria de la fundación personalmente lo hubiera sido la que se ha seguido hasta ahora. Sin embargo, en un programa radio comentaba que para sobrevivir tienes que adaptarte y en este sentido, nos hemos ido adaptando a los tiempos para sobrevivir, pero también poder ayudar a nuestros usuarios”.

¿La irrupción de la pandemia del COVID supuso una pausa o un reset para el proyecto Shambhala?

“Supuso esas dos cosas que comentas. Aunque también fue un “Stand Bye” para reflexionar sobre qué estábamos haciendo y qué debíamos hacer. Principalmente, lo que intentamos fue sostenernos porque pendíamos de un hilo, ya que estábamos con los fondos limitados, el equipo temblaba por la incertidumbre de todas las circunstancias que nos produjo el COVID y eso nos llevó a tomar decisiones más drásticas, ser agiles en el aspecto financiera y finalmente, adaptarnos a los tiempos”.

¿A qué tipo de jóvenes va dirigida la labor de la Fundación?

“La esencia de Shambhala sigue siendo la misma. Nosotros ayudamos a un colectivo de jóvenes que oscilan entre los 18 y los 25 años, que no tienen muchos recursos; y que, en definitiva, son como nosotros Juan Ramón, que por desgracia no han tenido una oportunidad de labrarse un futuro profesional. En este sentido, nosotros Shambhala somos es luz que los guía hacia el camino correcto y también aportarles la pasión por hacer las cosas porque siempre digo que la pasión es fundamental a la hora de hacer aquello que nos proponemos”.

¿Cómo surge la Fundación Shambhala? ¿Qué le ofrecéis a los chicos que acuden a vosotros?

“Surge gracias a ese afán y entusiasmo que le puso Susy en su momento por hacer cosas nuevas. Ellos nos aportan altruismo, conocimiento, superación, generosidad y enseñarnos que desde una vida incomoda puedes salir de agujeros muy oscuros. Hay una frase que dice “Se va más lejos solo que acompañado” y lo que nosotros queremos es ver crecer a los chicos que logran sus objetivos y esa es nuestra mayor satisfacción”.

¿Hay un alto porcentaje de gente joven que se encuentran en una situación de exclusión social?

“Son muchos los jóvenes y los índices de la precariedad son absurdos porque no podemos consentir esta inestabilidad de tienen los jóvenes. Tampoco podemos exigir a los jóvenes experiencia cuando hay carencia a la hora de ofrecer carencias laborales y desde el gobierno deben ofrecer oportunidades a gente tanto española como de fuera que buscan sacarse un futuro. En este sentido, entiendo que un cambio de gobierno y todo lo que sea buena para el civismo también ayuda a ser mejores personas con las pequeñas cosas. Es hacer que la gente pueda ser feliz con poco y cumplir sus deseos”.

¿Cuáles son las herramientas que disponen los chicos?

“Disponen de cualquier herramienta que nos puedan solicitar y que nosotros tengamos a nuestro alcance, ya sea una prueba de personalidad, alimentación, libros, dinero para pagar matriculas y también cuentan con algo intangible que es nuestro equipo, ya que ellos les ayudan a desarrollarse porque confían en ellos”.

¿Qué papel juega la salud mental para vosotros?

Quien conserve la salud mental dentro de diez años será un privilegiado porque, así como van las cosas, la precariedad laboral, la falta de formación, la burocracia, la ostentación títulos, la falta de selección por aptitudes y de pasión. A mi me gusta la gente que pone ilusión, motivación, plasticidad, resiliencia y eso marca la diferencia. Por eso, la salud mental marcará a la gente porque la actual forma de trabajar va a evolucionar con el paso del tiempo y debemos adaptarnos a la sociedad. Para ello, a vamos a satisfacer las necesidades más intrínsecas del usuario para que pueda coger esa capacidad mental que tiene y pueda adaptarla al entorno que es muy cambiante. Recordemos que la salud mental es fundamental en muchos aspectos más allá de la fundación, sin ir más lejos hay muchos suicidios que no se conocen, problemas que no se detectan por miedo o por problemas sociales; y esa gente necesita ayuda porque nosotros también podemos pasar por ello”.

 ¿Hay una gran diversidad de usuarios?

“Hay más de los que quisiera. Siempre hay muchos jóvenes que nos necesitan y ahora mismo aproximadamente rondamos unos cien y hemos llegado alcanzar casi los 180 en un año incluyendo las ayudas que ofrecemos a los familiares”.

¿Contáis con un gran equipo en Shambhala?

“Pienso que tengo el mejor equipo porque ellos son mi familia y sin ellos no seriamos nada. Ellos toleran mi forma de ver la Fundación, que admiten y respetan mi forma de funcionar. Espero contar con ellos siempre”.

Hace un tiempo nos hablasteis de que la fundación contaba con tres ejes fundamentales: Artes Marciales y Fitness, Servicios Comunitarios y Orientación. ¿Siguen vigentes?

“Gracias a Dios siguen vigentes y hemos incluido uno que es la línea transversal de la fundación que es la educación. La fundación es como una mesa que cuando una pata falla todo se tambalea. Entonces todos son importantes, pero para mí educación es fundamental y la base de cualquier éxito. A través de la orientación profesional y educativa, mediante talleres, del deporte y los servicios comunitarios que los chicos pueden ofrecer. Todo ello crea una sinergia puntos vitales para que la fundación funcione”.

¿Qué proyectos tenéis de cara al futuro?

“Sigue en marcha el proyecto Shambhala Talks donde realizamos unas conferencias con Emilio Duró, Irene Villa o Pedro Garcia Aguado. Ellos nos aportan mucho porque ya sean conocidos o no tienen un sello de identidad. Estas conferencias las queremos trasladar más allá del ámbito autonómico y llevarlo por toda España a través de ¿Cómo está Wally? De mi amigo Julio y su compañero Alberto, que queremos llevar a David Serrato o Pedro Garcia Aguado.

También tenemos el proyecto Postre Solidario al que se han sumado varios restaurantes como Vandal Restaurante, La Vieja de Jonay Hernández, La Lianta, Puro Beach y Casa Jacinta. Nosotros hemos diseñado un logo nuevo y queremos hacer unos vente restaurantes al año; si logramos ese objetivo o lo superamos me doy por satisfecho porque se pueden alcanzar unas buenas cantidades que son para ayudar a los chicos que lo necesitan”.

 Por último, damos las gracias a Víctor Mora y a la Fundación Shambhala para abrirnos las puertas.

Texto y fotos: Juan Ramón Pons.

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